En la nueva Constitución de la Ciudad de México, nada de protección animal efectiva. O tal vez peor: introducen espectáculos que torturan o asesinan animales.

En días pasados se aprobó la redacción del Artículo constitucional 14, el cual estipula el alcance de los derechos de los animales en la Ciudad de México.

El contenido de dicho artículo resulta deficiente y poco afortunado. Reconoce la dignidad inherente de los animales por no atreverse a otorgarles derechos a los animales no humanos, introduce elementos como el deber ético y la consideración moral para respetar y proteger a los animales, lo que en los hechos se traduce en un llamado a la conciencia de los ciudadanos para evitar el maltrato animal; o lo que es peor, si en su ética y moral caben los espectáculos donde se tortura y maltratan animales, pues no pasa nada.

La aceptación de espectáculos públicos y privados con animales parece un retroceso, millones de spots y de pesos fueron gastados por el satélite del PRI, el PVEM, para anunciar que ya no habría animales en los circos y espectáculos.

La buena noticia es que se introduce el apartado de protección de los animales, y les reconoce la calidad de seres sintientes, aunque se queda muy corta para establecer un verdadero compromiso para velar por la seguridad y bienestar de los animales que viven o transitan por la CDMX.

A pesar de que en otros temas, por cierto muy controvertidos (matrimonio igualitario, eutanasia y consumo de mariguana, otorgar espacios públicos a los trabajadores informales, entre otros), el constituyente buscó una redacción de vanguardia, inexplicablemente en la protección de los derechos de los animales resultó timorato y cobarde.

Lo corto del texto constitucional pone en riesgo a miles de animales. Todos nos enteramos de múltiples casos de maltrato, abandono, tortura, violación y demás malos tratos e incluso privación de la vida misma.

Ante los reclamos de los grupos animalistas por el desatinado texto constitucional, el constituyente simplemente proclamó el animalazo, señalando que es lo mejor que se pudo hacer por el momento. Sólo le faltó decir que lo hacía por el bien de nuestras mascotas y el ya clásico #ustedquéhubierahecho.

Se perdió la oportunidad para elaborar una Constitución de vanguardia que salvaguarde y tutele los derechos de los animales. Lo único cierto es que, a pesar de nuestros políticos, muchas personas seguiremos luchando por la protección total de los animales.

Twitter: @ErosalesA