Actualmente, las 10 afores que forman parte de este sistema administran 3.61 billones de pesos, equivalentes a 15.1% del Producto Interno Bruto de nuestro país

El pasado 1 de julio se cumplieron 22 años de la creación del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) como lo conocemos hoy en México. El cambio de sistema se dio anticipando movimientos demográficos que preveían que, en el futuro, gracias al incremento en la esperanza de vida y a la reducción en la tasa de natalidad, las personas en etapa laboral no serían suficientes para fondear las pensiones de las personas en edad de jubilación. Por ello, en 1997 se dio paso de un sistema de pensiones de reparto a uno de cuentas de capitalización individual. Se definió que cada trabajador podría elegir una administradora de fondos para el retiro (afore) que resguarde e invierta los recursos aportados durante toda su vida laboral y que, al momento del retiro, se utilizarían para pagar su pensión.

Así, 22 años después, las 10 afores que forman parte del SAR administran 3.61 billones de pesos, equivalentes a 15.1% del Producto Interno Bruto de México, distribuidos en las cuentas de 63.9 millones de trabajadores mexicanos.

Hoy por hoy, el patrimonio de los trabajadores se invierte, a través de las afores, en diversos proyectos productivos que permiten mejorar la infraestructura del país, generar empleo, crecimiento económico y dan estabilidad a las finanzas nacionales, al mismo tiempo que otorgan atractivos rendimientos. En estos 22 años, el rendimiento promedio de las afores ha sido de 11.03% nominal y 5.19% en términos reales, muy por encima de lo que se puede obtener en instrumentos de inversión accesibles al inversionista promedio.

La pensión de cada trabajador dependerá principalmente de las aportaciones que realiza a su cuenta individual.

Hoy, la aportación obligatoria que realizamos es de 6.5% de nuestro salario mensual, misma que es pagada en gran proporción por los patrones. Otros factores que inciden en el nivel de la pensión son los rendimientos que otorga nuestra inversión y, en un mucho menor nivel, la comisión que cobran las afores por administrar nuestros recursos. Los rendimientos otorgados por las afores, hoy en día, constituyen 45% de los recursos administrados en el sistema.

Entre los retos que enfrenta hoy el SAR junto con los trabajadores mexicanos es el de una baja tasa de remplazo; esto es el monto de nuestro ahorro obligatorio no es suficiente para alcanzar una pensión que nos permita mantener un nivel de vida similar al de nuestra vida laboral. La OCDE sugiere tasas de aportación obligatoria de entre 13 y 18% del salario durante 40 años para alcanzar una pensión de 70% de nuestro último sueldo. Por ello, resulta urgente una reforma al sistema que permita incrementar la aportación obligatoria que realizamos para nuestro retiro. Mientras eso sucede, necesitamos hacer conciencia de la importancia del ahorro voluntario en nuestra afore, mismo que nos permitirá acceder a atractivos rendimientos; pero, sobre todo, a tener una mejor calidad de vida en nuestra vejez.

Para obtener mayor información sobre el sistema de pensiones visite la página de Internet: www.amafore.org