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Opinión

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El 8 y 9 de marzo

Rubén Aguilar

La marcha del 8 de marzo, para celebrar el Día Internacional de la Mujer, y el Paro Nacional de la Mujer del 9 de marzo arrojan lecciones fundamentales para la sociedad civil organizada del país. Encuentro cinco: plantear y, al mismo tiempo, dejar en claro que el movimiento era por una causa y que no obedecía a ninguna ideología y tampoco a la intervención de ninguna fuerza política partidaria. El presidente hizo todo lo posible desde su púlpito mañanero para descalificar al movimiento feminista, pero fracasó. Las mujeres lograron transmitir de manera convincente que ninguna ideología e interés político estaba detrás. Esto dio confianza para que salieran a la calle mujeres que nunca antes lo habían hecho y que asumieran como suya la convocatoria del paro.

Claridad y amplitud de la causa. Las organizaciones del movimiento feminista pudieron plantear con mucha claridad que la marcha y el paro tenían como único propósito hacer evidente y denunciar el feminicidio que está en ascenso. No había otras causas y reclamos. Eso resultó fundamental para ampliar su capacidad de convocatoria. Había que estar sólo de acuerdo en que el feminicidio es un gran problema en el país y era necesario ponerle un alto.

El uso de las redes sociales. La iniciativa del colectivo feminista Las Brujas del Mar, del Puerto de Veracruz, de subir a la red una invitación a un paro nacional de mujeres prendió y se expandió como el fuego. Era la primera vez que algo así ocurría en el país. Las integrantes de esa organización estaban sorprendidas de la capacidad de convocatoria que tuvo su iniciativa. Es un tema que es necesario estudiar a fondo. Lo que es claro es el poder inmenso de las redes sociales si se saben utilizar.

Nadie es el responsable de la organización. Tanto en la marcha del 8 de marzo como en el paro del 9 de marzo no hubo cabezas visibles que liderearan la organización. Todas las que quisieron participar eran a su vez convocantes. Se generó no sólo la sensación, sino así ocurrió que nadie estaba detrás y todas las organizaciones y personas estaban al frente.

Condición objetiva. El feminicidio es una realidad que está presente en la vida nacional y crece todos los años. Las organizaciones, líderes del movimiento feminista y los medios tenían meses señalando el problema. El tema se había posicionado socialmente. Estaba dada una condición objetiva, para que pudieran tener éxito iniciativas, para enfrentar ese problema.

El 8 y 9 de marzo marcan un antes y un después no sólo en el movimiento feminista y su lucha, que lo es, sino también en el conjunto de la realidad de las organizaciones de la sociedad civil. De lo que sucedió esos días hay mucho que reflexionar y aprender.

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Rubén Aguilar

Asesor Político. Licenciado en filosofía, maestro en sociología y doctor en ciencias sociales por la Universidad Iberoamericana (Campus Santa Fe, México). Tiene estudios de comunicación en el ITESO (Guadalajara, Jalisco) y de desarrollo institucional en el INODEP (París, Francia). De 1966 a 1979 estuvo en la Compañía de Jesús.

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