Don José Saramago, gracias por la herencia.

Los economistas algo tenemos que decir sobre Literatura y algo que aprender de ella. De un libro sobre este tema, del 2007, con ensayos de 19 colegas, mucho se entresaca del asunto a través de los escritos de un sinfín de autores.

Algunos de los títulos son: La economía y la empresa en las novelas de Cervantes , Harriet Martineau y la novela económica , Borges, Cortázar y los sistemas económicos , Balzac ante el Tribunal de Comercio , Azorín y la Economía , Las ideas económicas de Pessoa , El premio Nobel (1904) de Literatura José Echegaray y Miguel de Unamuno y la Economía , Oliver Twist víctima de las leyes de pobres ...

A los ocho años, John Stuart Mill ya había leído a los griegos y los latinos, como Jenofonte, Herodoto y Luciano. Adam Smith fue profesor-ayudante de Literatura durante cuatro años. Keynes, empresario del Teatro de Artes de Cambridge, interesado por las Letras en general y el drama en particular, figura central del grupo Bloomsbury, integrado por prominentes artistas y escritores ingleses. Leopoldo Alas, Clarín, fue autor de la mejor novela española del siglo XIX, La Regenta, e impartió cátedra de Economía Política y Estadística en la Universidad de Madrid. John K. Galbraith escribió una novela, El Triunfo.

José Luis Sampedro, catedrático de Estructura Económica en la Complutense, con una decena de obras sobre economía, hace cuentos, uno delicioso, El buen pan , trece novelas, una famosa, La sonrisa etrusca, recién miré un video de él, casi centenario que truena contra el capitalismo y anuncia su inevitable desaparición.

Alfredo Lagunilla, subdirector del Banco Exterior de España y después exiliado aquí, fue profesor de numerosas generaciones de mexicanos, autor de abstrusos volúmenes de economía. Él, con la vena literaria dentro, escribió un lúcido libro sobre los fundamentos de nuestra historia y en Mi tiempo, autobiográfico, dice de esta capital que lo acogió: Ciudad águila por su emblema y altitud. Ancho valle y lago residual orlados de majestuosos volcanes: dos de ellos con alta caperuza blanca .

Una veta de humanismo debe estar en el espíritu de todo buen economista. Y si también está la de artista, creador o recreador, qué mejor.

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