En 1980, o sea, hace casi 40 años, una empresa adquiere terreno de 1,300 hectáreas en los terrenos aledaños a la ciudad de Querétaro. El propósito es construir una microurbe en la que residan 3,000 de sus empleados que colaboran en oficinas centrales, actualmente abrumados habitantes de la congestionada y contaminada capital de la República. Fines perseguidos: mejorar la calidad de vida de tales individuos, aportar un grano de arena contra la aglomeración en la gran ciudad y, de paso, poner ejemplo de descentralización planeada integralmente y en etapas sucesivas predeterminadas.

Se selecciona Querétaro entre 59 poblaciones de la República Mexicana, considerando los factores pertinentes: clima, disponibilidad de tierra, abasto de agua, infraestructura, oferta de servicios, ubicación estratégica en el territorio nacional y cercanía a la Cidad de México.

Se inicia el plan en cuatro vertientes. 1. Construcción de vías de acceso. 2. Levantamiento del plano urbano: espacios para lugares de trabajo, áreas para vivienda según niveles de ingreso, comercios, servicios, escuelas, clubes, iglesia, áreas verdes, esparcimiento. 3. Auscultación a los involucrados, trátase de puestos, no de personas: hay quienes acceden a trasladarse con su familia; quienes no lo hacen, ubicación en otra dependencia de la compañía en la Ciudad de México o, de ser posible, en alguna localidad de su elección, en provincia. 4. Información al personal sobre características y avances por medio de una publicación periódica frecuente.

El plan se diseña ordenadamente para evitar problemas a la localidad receptora, una demanda repentina de bienes y servicios, especulación e inflación. Se confía en crear un factor o polo de sano desarrollo para la zona.

Tal fue el Proyecto del Banco Nacional de México, institución bancaria entonces todavía felizmente mexicana y privada. El lugar recibió la visita del presidente José López Portillo, por invitación de Agustín F. Legorreta, presidente del Consejo de Administración. El plan abortó por la ilegal expropiación de la banca y sus activos. Idea quizá inviable, aún sin nacionalización, por el desastre económico nacional provocado por el lopezportillato y su antecedente, el echeverriato.

La emigración de secretarías y empresas del gobierno federal, tal como se ha esbozado por el señor López Obrador y sus colaboradores, parece pensada sobre las rodillas, a la buena de Dios, como otras muchas ideas del elegido. Se pide lo mínimo: reflexión, diseños maduros, alcanzables y provechosos.

PabloAveleyra

Escritor

En lontananza

Estudió la Licenciatura en Economía en el ITAM. Prolífico autor que en sus obras ha abordado temas como la economía, la sociología y las finanzas.