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Opinión

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Debate no combate

Aseis semanas de iniciarse las campañas federales y las correspondientes a las estatales, los partidos políticos afinan sus estrategias para captar el voto ciudadano, al final de este año electoral, entre diputados federales, locales, presidentes municipales y gobernadores se habrán electo 1615 cargos de representación popular.

Éste es el espectro general, al margen de las etapas y acciones que llevan a cabo las autoridades electorales federales, como locales. Al final de cuentas, la cita con las urnas tiene una fecha determinada según el comicio.

Pero en estos momentos, el entorno político parece enrarecerse por un cruce de declaraciones entre las principales fuerzas políticas del país, sobre temas de la agenda nacional, lo cual comienza a marcar los inicios de la contienda electoral y a retardar los acuerdos en el Congreso.

Por desgracia este tipo de situaciones no abona a la participación ciudadana, si nos centramos en la renovación de la Cámara de Diputados federal, tenemos que históricamente el porcentaje de abstencionismo es mayor, con relación a cuando coincide con la presidencial. En 1985, 49.3%; en 1991, 39.7%; en 1997, 42.3% y en el 2003, 58.3%; y de acuerdo con estimaciones actuales se tiene un cálculo de 63 por ciento.

Al respecto cabe reflexionar sobre el fenómeno del abstencionismo, el que constituye la antítesis de la participación política. Este fenómeno no es más que el reflejo de un acto de hostilidad y de rechazo de la sociedad hacia el sistema político, sus valores predominantes y sus instituciones.

Aunque, existen autores que dicen que es un acto de aprobación, de identificación y de lealtad hacia el régimen y su estructura .

Para ambas explicaciones, naturalmente, se tiene que evaluar el país donde se llevan a cabo las elecciones, sus circunstancias y el tiempo por el que están pasando; que en el caso de México, lo hemos apuntado, en otras ocasiones, la crisis, la inseguridad, el desempleo y el narcotráfico son los signos que dominan esta contienda.

El proceso electoral que en estos momentos se está viviendo, es particularmente importante por el alto significado que tiene para el futuro inmediato del país, ante los retos mencionados; por lo que se requiere una confrontación de ideas y propuestas.

Éste es el camino de una verdadera democracia por la que los mexicanos deseamos seguir transitando, sabedores de los peligros que acechan su ruta tan accidentada para llegar a recorrerla con éxito. Por eso mismo, se impone la necesidad de no dar lugar a factores disolventes en la actual contienda política, que probablemente sin desearlo partidos, dirigentes y candidatos puedan conducir sus acciones en campañas a agresiones o insinuaciones que llevan a confundir o desalentar al elector.

Por lo tanto, cabe recordar que los partidos políticos tienen el compromiso de trabajar por conducir su lucha política por el poder dentro de los cauces de una contienda civilizada, en la que cada uno de los candidatos y dirigentes partidistas puedan exponer libre y objetivamente sus propuestas, haciendo de lado la diatriba o el ataque al adversario, el propósito es evitar la guerra sucia . Por lo que esto será otro aspecto más para el árbitro electoral.

jog1811@hotmail.com

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