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Opinión

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Cruz Roja busca rol estratégico en donación de sangre

Maribel Ramírez Coronel

En muchos países desarrollados la Cruz Roja juega un rol estratégico en la recaudación de sangre y están de tal forma organizados que consiguen un máximo aprovechamiento del vital líquido para fraccionarlo y generar hemoderivados.

Los derivados de la sangre hoy en día, gracias al avance de la ciencia y los recursos que da la tecnología, representan un mercado enorme para cubrir una amplia gama de necesidades en la atención de los pacientes.

La Cruz Roja Mexicana (CRM), que goza de una gran aceptación y reconocimiento de parte de toda la sociedad, aún no ha hecho ese despliegue en el país, pero tiene ante sí la gran oportunidad de jugar ese papel como receptor de donación y diagnóstico de sangre entre los mexicanos.

Platicamos con Fernando Suinaga Cárdenas, presidente nacional de la Cruz Roja Mexicana, y nos compartió sobre la reciente remodelación del banco de sangre en Polanco en la ciudad de México, que quedó con tecnología de punta y el día de hoy es inaugurado. En ese marco se anunciará la alianza firmada con el laboratorio mexicano Genbio, para que opere los 7 bancos de sangre de CRM y pueda aprovecharse el plasma para fraccionarlo.

Por motivo de la pandemia en los últimos dos años los bancos de sangre de CRM han estado prácticamente cerrados, pero con dicho convenio la idea es reactivarlos e ir incrementando las donaciones para elevar el abastecimiento de sangre y sus derivados.

Ya empezaron con campañas de recaudación con una enorme respuesta entre empresas y universidades. El objetivo por lo pronto, comenta Suinaga, es lograr 70 donaciones diarias para superar el promedio mensual de 2,000, con lo cual cubrirían en principio sus propias necesidades para luego ir apoyando a otras instituciones.

La mira es ir creciendo gradualmente al grado de tener bancos de sangre en todo el país y quizá en un futuro poder decir que México es autosuficiente de sangre y sus derivados, entre ellos por ejemplo los factores de coagulación para hemofilia, mismos que el país debe importar a costos elevados. De hecho la importación nacional de una gama de hemoderivados asciende a unos 5,000 millones de pesos; las traen unas 7 compañías extranjeras, algo que no tiene sentido pues México puede ir desarrollando su capacidad para tener su propia producción con materia prima nacional obtenida de la sangre de su propia población.

Por eso el convenio con CRM hace todo el sentido: Genbio se hace cargo de operar los bancos para recolectar la sangre completa, luego la fracciona; la parte roja se la queda CRM para cirugías y transfusiones, el plasma lo compra Genbio para fraccionarlo y convertirlo en hemoderivados. Si no estuviera Genbio, el plasma se iría a la basura.

Es el colmo que el sector salud tenga que estar importando hemoderivados, mientras por otro lado obtiene un millón de litros de sangre que se guardan y más tarde se terminan tirando a la basura con un costo elevado porque el desecho debe ser incinerado.

Lo interesante es que en México ya hay capacidad para fraccionar el plasma. Genbio tiene desde hace 4 años una planta para fraccionar y transformar el plasma de la sangre, pero aún está en proceso de obtención de su registro sanitario para lo cual lleva años esperando el certificado de buenas prácticas de Cofepris.

Algo importante aquí es el hecho de que en México no es legal pagar por la donación de sangre; entonces lo que se cobra es fraccionar el vital líquido por encargo, y así lo que se paga es un servicio porque de fraccionar el plasma surgen los hemoderivados que son los que sí se venden.

Regulación de la cadena de insumos

Una muy ilustrativa mesa redonda fue la organizada ayer por la Asociación Nacional de Distribuidores de Insumos para la Salud (ANDIS), que preside Rubén Hernández, donde quedó evidenciada la importancia de cumplir la regulación en cada eslabón de la cadena de suministro de medicamentos, y asimismo lo costoso y riesgoso que nos ha resultado el rompimiento de dicha cadena en los últimos años.

Y ello no sólo por el hecho de que con las compras el actual Gobierno dejó separados al fabricante del distribuidor especializado e introdujo una nueva figura con los operadores logísticos, sino que lo más riesgoso antetodo ha sido la adquisición de medicamentos sin registro sanitario en los que se pierde trazabilidad. Ello ha implicado falta de control de parte del regulador sanitario y, a su vez, ha derivado en potencial riesgo para los pacientes que recibieron en su torrente sanguíneo dichos medicamentos.

Las especialistas Cristina Viruega, presidente de la Asociación Mexicana de Especialistas en Derecho Sanitario, y Norma Ofelia Martínez, de la Asociación Farmacéutica Mexicana, dejaron claro cómo en materia de productos tan delicados como los fármacos la regulación sanitaria debe estar vigilante en cada etapa de la cadena de suministro: desde que sale el fármaco de la fábrica, el transporte adecuado en cada traslado, pasando por el almacén y las farmacias hasta llegar a manos del paciente.

Coincidieron en ello representantes de las asociaciones del sector presentes: Canifarma, Anafam, Amelaf, Dilameg e Inefam. Por algo el sector farmacéutico es de los más regulados a nivel mundial. Y es que el paciente, al momento en que toma su medicamento, confía ciegamente en que es seguro y eficaz para su dolencia y no pone en duda si fue o no manejado correctamente desde que salió de la fábrica hasta que llegó a la farmacia. Esa es responsabilidad vital de los industriales participantes en cada eslabón de la cadena, y de la autoridad sanitaria vigilante.

Vacunas: ¿Qué más se oculta aparte del precio?

Que la información sobre compra de vacunas se reserve hasta el 2027 por razones de seguridad nacional, conforme avaló la Suprema Corte, fue una decisión de opacidad alineada al estilo del Ejecutivo. La pregunta es: Con esa decisión, ¿qué es lo que quedó oculto? Las cantidades pagadas por las vacunas anticovid a AstraZéneca, Pfizer y Cansino, pero también la forma en que el Gobierno mexicano ejerció dichos pagos y el detalle de dónde salieron los millonarios recursos. Porque es sabido que una parte se obtuvo del extinto Fondo de Gastos Catastróficos, pero hay que recordar que Birmex también empezó a comprar  vacunas y medicamentos y no se sabe de dónde se pagaron. Muchas incógnitas sobre esos procesos…

maribel.coronel@eleconomista.mx

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Maribel Ramírez Coronel

Comunicadora especializada en temas de salud pública e industria de la salud. Cursó la maestría en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM. Forma parte de la iniciativa www.HospitalsinInfecciones.com. Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, plataforma de contenidos sobre salud femenina.

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