No sé cómo lo percibas usted, pero cada vez se siente más cerca. Supimos de su existencia en Wuhan, y nos alcanzó. En las primeras horas de diciembre, el coronavirus pudo haber sonado a lejanísimo cuento chino, pero no lo fue.

Como película de suspenso, el aumento de personas infectadas, el endurecimiento de las medidas de protección, el aislamiento, las imágenes que nos llegan de todo el planeta, suenan como pasos en la azotea. Y es que no sabemos con seguridad qué vendrá, cómo seguirá evolucionando el coronavirus. Hay mucho que nos falta por saber, empezando por la cura. 

Hasta este momento, el desarrollo de la pandemia lleva a la generalidad de los investigadores médicos a considerar la edad, la diabetes y la obesidad como algunos de los principales factores de riesgo para agravar el cuadro infeccioso. La mayoría de los fallecimientos presentan una combinación de estas variables. No todos, porque también hay niños y jóvenes.

Nos encontramos expectantes, atentos a cualquier novedad, alertas a lo que pueda suceder porque tenemos muy pocos antecedentes del virus. Por eso nos comparamos con lo que sucede en otros lugares. Sin embargo, en esa comparación hay que considerar que cada país tiene condiciones sociodemográficas distintas, lo cual puede disminuir o agravar la propagación y letalidad del Covid19.

El envejecimiento poblacional ha sido, por ejemplo, una de las principales desventajas del panorama en Italia, donde el promedio de edad son 46 años. Veintidós de cada cien italianos tienen más de 65 años. Algo similar sucede en la Península Ibérica donde el promedio de edad son 44 años y el 20% tiene más de 65 años.  

En este sentido, el horizonte mexicano luce más favorable, pues nuestra edad promedio son 29 años y sólo ocho de cada cien mexicanos tiene más de 65 años.

El escenario se complica al considerar la diabetes y la obesidad. Situación muy distinta a la de Italia: ellos se encuentran entre las mejores posiciones y nosotros tenemos los peores lugares en el comparativo internacional.

De inicio, la diabetes es la segunda causa de muerte en nuestro país. 8.6 millones de personas han sido diagnosticadas con este padecimiento. Esto significa el 10% de la población de 20 años o más. 

Siendo un factor de riesgo, especialmente en este momento resulta importante considerar que los estados con porcentajes más altos de diabetes son Nuevo León, Tamaulipas, Hidalgo, Campeche y la Ciudad de México.

Por otra parte, tres de cada cuatro mexicanos tienen problemas de sobrepeso u obesidad. Y, por si fuera poco, poco más de quince millones de personas presentan hipertensión, que es otro de los padecimientos que podrían aumentar la letalidad del virus.

La idea es considerar variables que nos permitan comparar peras con peras y manzanas con manzanas. Hay otros muchos factores que también influyen y conviene estudiar, como el tabaquismo, los niveles de estrés, el género, la pobreza y los sistemas de salud. En esos casos, pienso que la comparación con lo que suceda en Latinoamérica resulta más próxima y tal vez más certera.

@VicenteAmador

Vicente Amador

Maestro en Comunicación

Historias que se cuentan

Consultor de Comunicación, Asuntos Públicos y Estrategia Política.