Alentado por unos parientes militantes del Partido Revolucionario Institucional, un conocido mío se inscribió -lo inscribieron- y fue nombrado Observador Ciudadano de los pasados comicios en la zona donde vive. Por realizar esa actividad el PRI le obsequió la cantidad de 2,600 pesos. Sólo por ser Observador, los jefes de casilla recibieron hasta 7,000 pesos -platicaba a los del grupo al que por curiosidad me uní. ¿Recibiste capacitación? -le pregunté. No, a mí todo me lo arreglaron en el PRI, yo nomás tuve que presentarme el mero día. Ahí anduve en varias casillas de mi Distrito. Me la pasé haciéndome pendejo pa’que más que la verdad. Ahora sí que a eso fui. Platiqué con un Observador del PRD. Andaba que se lo llevaba la fregada porque se enteró de la lana que nos dieron a nosotros, un madral comparado con los 300 varos que les dieron a ellos . ¿Y cuánto les dieron a los del PAN? -inquirí. No hablé con ninguno de esos güeyes -fue su respuesta.

Al otro día -siguió conversando el tipo-, el PRI nos invitó a los observadores a un desayuno. Nada más nos dieron un sándwich y un refresco -Boing-. No faltó quien protestara por lo pinche del agasajo. Para compensar, uno de los picudos ordenó que nos dieran 300 pesos en efebo, para que nos fuéramos a desayunar decentemente .

Operación chamaco

No puedo decir que sea yo amigo de la persona que vivió la anécdota que les cuento. Lo conozco desde hace años, coincidimos en un lugar al que yo asisto cada 15 días. Nos saludamos, tenemos amigos comunes y, de vez en cuando, como el pasado domingo, participamos de la misma conversación.

A petición de varios concurrentes que ya lo habían escuchado, narra para mí algunas de las cosas que observó: El PRI regaló un chingo de madres: playeras, sombrillas, cachuchas, recargas telefónicas o dinero en efectivo . Explica esto último: Hagan de cuenta que llegaba un matrimonio: señor y señora, chance y hasta con un hijo adulto, entonces se les acercaba un compa, que bajita la tenaza, les preguntaba: ‘Ya tienen definido por quién van a votar?’ Si la respuesta de las personas era: Sí, ya sabemos por quien vamos a votar o qué te importa o, simplemente, lo evadían y entraban a la casilla ahí moría todo.

Ahora bien, si esa familia dudaba o tantito que se parara e intentara darle una respuesta al preguntón, ahí entraba el poder de convencimiento del cuate que enseguida lanzaba la oferta: ¿Quieren ganarse 100 pesos cada uno? Voten por el PRI. Si la respuesta era que sí. El priísta les instruía de cómo sería la operación: Para eso tenían consigo un niño de seis a nueve años de edad. ‘Este chavo -se refería a uno de los niños de entre seis a nueve años que traía consigo- los acompañará a votar como si fuera su hijo o algún familiar al que no pueden dejar solo o el niño desde chiquito está interesado por estas cuestiones cívicas’. Ahí, sobre la marcha, les inventaba cualquier pretexto para entrar con el niño. La cuestión es que el chamaco entraba con él o los votantes y checaba que votaran por el PRI. Ya a la salida, el chavo informaba al instructor que sus parientes habían votado por el tricolor y éstos recibían sus 100 pesotes .

Les juro que lo que recién narré no lo inventé, me lo contó el conocido del que no diré su nombre por razones obvias pero, sobre todo, por lo que me dijo al final a instancias de Rafita que le indicó: Ahora dile por quién votaste. Por el amarillo a huevo -dijo y el tipo se carcajeo. Rafita -éste sí de todas mis querencias por ser mi ahijado, lopezobradorista hasta el tuétano- se unió al regocijo. Dudo mucho que el Observador haya votado por quien dijo.

Vigilantes de casilla

Días antes de la elección, Andrés Manuel López Obrador dijo que en el 2006 la gran falla en la estrategia que cometió fue confiarse y haber dejado sin vigilancia miles de casillas el día de la elección. Indicó que para que la historia no se repita contaba con un ejército de 450,000 vigilantes del voto en todas las casillas para evitar el fraude el 1 de julio.

El pasado lunes, una nota firmada por Carina García en El Universal nos informó: Por lo menos 100,000 simpatizantes de la izquierda acreditados por PRD, PT y Movimiento Ciudadano, o del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), para ser representantes de casilla, no acudieron a ‘cuidar el voto’ durante la elección del 1 de julio . (...) En un primer corte del Instituto Federal Electoral (IFE) al 3 de julio, ya con el análisis de las actas firmadas por representantes de los partidos y disponibles en la red, se detectó que no hubo representantes de ninguno de los tres partidos, PRD, PT y MC en más de 26,000 casillas .

No quiero pensar mal, pero a mí me parece muy extraño el gran número de ausentes del ejército de vigilantes de la coalición de la izquierda. ¿Qué motivó su falta de asistencia? ¿Una enfermedad atacó a poco más de 22% de la tropa encargada de vigilar que no se hiciera trampa en contra del candidato del Movimiento Progresista? O, bien, ¿los malvados priístas les ofrecieron una muy buena lana para que ese día lo pasaran en sus casas, tal vez viendo la Eurocopa, y no haciendo coraje en las casillas?

Por más que trato de evitar los malos pensamientos sospecho que pudo más el oro que sus convicciones políticas.

¿Voto libre o comprado?

Recordará el lector que durante su campaña Andrés Manuel López Obrador en más de una ocasión aconsejó a los ciudadanos asistentes a sus mítines que si un partido político les ofrecía dinero, electrodomésticos o despensas a cambio de su voto, aceptaran todo lo que les dieran y ya en la urna votaran libremente por el partido que su conciencia les dictara. El consejo, digno de nuestro surrealismo político, al parecer no surtió efecto o la nueva tecnología de la alquimia electoral -la operación chamaco aquí reseñada, por ejemplo- contrarrestó con eficacia las intenciones de los partidarios de la izquierda. Ahora, López Obrador y la coalición que lo apoya ha cuestionado los comicios porque a su juicio la elección no fue libre y el PRI compró 5 millones de votos. Por este motivo está analizando el recurso que interpondrá ante el tribunal electoral. Puede ser el recurso de nulidad o el de invalidez de la elección, será hoy cuando se defina cuál de éstos se presente. 

Sin embargo, el candidato ganador de la gubernatura de Tabasco, Arturo Núñez Jiménez, correligionario de López Obrador y miembro de su equipo jurídico aseguró que es imposible demostrar la compra de votos: Al amparo del voto secreto demostrar que el voto es comprado, es imposible, los votos que están en las urnas ahí están, si fue voto comprado o fue voto libre, eso usted no lo puede decidir en la urna .

El lunes, el presidente Felipe Calderón consideró inaceptable la compra de votos durante la jornada del 1 de julio y manifestó su deseo de que las autoridades rectifiquen de inmediato y en caso de ser necesario se castigue a los responsables. (Hasta donde sé la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales está sujeta a la PGR y ésta a su vez es una dependencia del Ejecutivo, así que el castigo a los responsables -si los hubiera- puede surgir de una orden suya).

A pesar de su indignación por la compra de votos, posteriormente el Primer Mandatario consideró que el tema no es suficiente para descalificar la elección presidencial por la diferencia de votos que hubo entre primero y segundo lugar.

¿A qué se debió el súbito cambio de opinión? Podría ser producto de alguna negociación benéfica para Calderón al dejar el poder. Las voluntades políticas no sólo se compran con dinero.

La próxima semana estaré de vacaciones. El descanso pertenece al trabajo como los párpados a los ojos .