La sensibilidad ha quedado demostrada. En años recientes agosto y septiembre han sido meses en donde hay un repunte de volatilidad en los mercados.  Ahora parece no ser la excepción al menos en lo que va de julio

¿Hay o no un auténtico temor en los mercados con respecto a la variante Delta de Covid-19? Es difícil precisarlo si vemos el comportamiento de los últimos días. Le diría que si hay un mayor temor del que hemos visto a lo largo de este año, pero no se anticipa la vuelta a una situación extrema como lo fueron algunos meses en el 2020 cuando la pandemia cobró fuerza en el hemisferio occidental.

Los mercados de capitales experimentaron un fuerte ajuste el lunes pasado. Los indicadores S&P 500 y NASDAQ tuvieron su peor jornada desde mayo pasado y retrocedieron en promedio 2 por ciento. Las notas en los principales medios y entre analistas destacaron el resurgimiento de temores ante la propagación de casos de contagio de Covid-19 a nivel global. Este fenómeno ha dado lugar a la reinstalación de medidas de restricción a la movilidad y de uso de cubrebocas en varios países en donde hay un aparente progreso en términos de vacunación como son Israel, Francia, Holanda; así como en ocho estados de la Unión Americana, entre ellos California y Texas.

No obstante, entre martes y miércoles los mismos mercados experimentaron una vistosa recuperación, al grado que el resultado acumulado en la semana ya es positivo y de nuevo destacable. El índice Dow Jones, que había caído 700 puntos el lunes, ahora registra una ganancia de 0.32%, el S&P 500 gana al cierre de ayer 21 de julio, 0.73% en la semana y el NASDAQ, sorpréndase, 1.42 por ciento.

Los inversionistas pues, llegaron aparentemente a un punto en donde las apuestas se enfocaban en un escenario de menor crecimiento y posiblemente deflacionario. Al día de hoy tal escenario parece haberse disuelto. Las caídas en sectores relacionados con el daño pandémico que el lunes fueron abruptas se han revertido; han sido esos mismos sectores los que presentan un repunte espectacular entre el martes y el miércoles.        

En mi óptica, no pienso que el rumbo de las cosas sea hacia donde estuvimos hace un año. Por una parte, el repunte de contagios no está implicando un problema de insuficiencia de servicios de salud como lo fue en repuntes pasados. La tasa de vacunación en países desarrollados es grande y los efectos en el crecimiento de los casos de hospitalización, así como en la mortalidad son bastante moderados. La premisa de que la vacuna funciona sigue estando presente. La preocupación es acelerar el ritmo de vacunación, algo que sí representa un apremio en especial en el mundo emergente.

En segundo lugar, el regreso a una parálisis similar a la del año pasado implicaría un aumento del riesgo de inflación, por una disrupción adicional en las de cadenas de suministro: algo que no reflejan ni el valor del dólar y mucho menos las tasas, que se mantienen en niveles bajos, y por supuesto las bolsas que han rebotado con fuerza.

Es más considerable pensar que los participantes en los mercados consideran que el escenario en el futuro previsible no será de nuevos confinamientos sino tal vez de mayor agresividad en cuanto a la aplicación de vacunas, lo que implica un mayor apoyo a las economías emergentes, y medidas de posible prohibición de servicios para quienes no las acepten como se ha planteado en Francia durante la semana pasada.

Otra consideración es que la recuperación económica seguiría su marcha a tasas de crecimiento positivas en los siguientes trimestres. Asimismo, se mantendrán las estimaciones de crecimiento en utilidades de las empresas que; aunque posiblemente no tengan los números que estamos viendo hoy (por la baja base de comparación), seguirán aportando a una visión complaciente hacia los precios de las acciones.

Bajo el razonamiento anterior, la evidencia indica que los inversionistas no han cambiado sustancialmente sus preferencias en cuanto a mantener preponderantemente acciones y a ser cautelosos con el tema de renta fija.

Ahora bien, la sensibilidad ha quedado demostrada. En años recientes agosto y septiembre han sido meses en donde hay un repunte de volatilidad en los mercados. Ahora parece no ser la excepción al menos en lo que va de julio. Ya se lo había advertido, las siguientes semanas parece que acarrearán más vaivenes y posiblemente rendimientos acumulados acotados.

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