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Opinión

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Certificación Bonsucro, para el sector cañero (2/2)

Los ingenios integrados pueden orientarse a mercados de azúcar y biocombustibles, cumpliendo los requisitos de ambas cadenas de suministro.

De esta manera, los consumidores se aseguran que los productos que compran contienen ingredientes que proceden de proveedores medioambiental y socialmente responsables. La certificación ofrece una prueba transparente de que la producción de caña de azúcar y la cadena de suministro satisfacen estos requisitos estrictos.

Al día de hoy, los principales países con un mayor número de ingenios certificados son Brasil y Australia; el primero cuenta con 29 ingenios y el segundo con un par. La superficie certificada es de 700,000 hectáreas que representa 2.92% de la superficie mundial de caña de azúcar, con un volumen de 43.3 millones de toneladas, de los que se han obtenido 3.15 millones de toneladas de azúcar y 2.2 millones de metros cúbicos de etanol certificado.

Cinco países se encuentran en proceso de certificación. En Asia, India y Tailandia; en África, Kenia; en América Central y el Caribe, la República Dominicana, y en América del Sur, Bolivia y Brasil.

En México, ninguno de los 54 ingenios en operación cuenta con esta certificación. Datos preliminares sobre los resultados de la zafra 2012-2013 indican una producción récord de los 10 últimos años. Con volumen de caña molida de 61.4 millones de toneladas y con un promedio de rendimiento de 78.7 toneladas de caña por hectárea. Lo que se tradujo en un volumen total de azúcar física de 6.9 millones de toneladas.

Esta situación fue motivada por los buenos precios que registró este edulcorante en el 2009 hasta septiembre del 2011, siendo los precios más altos de los últimos 30 años. Sin embargo, a partir de noviembre del 2011, los precios se desplomaron desde los 15,645 pesos hasta valores inferiores a los 7,000 pesos por tonelada de azúcar refinada.

Actualmente, el sector azucarero tiene un excedente de producción por el orden de 2.0 millones de toneladas que tiene que colocar en el mercado exterior, por lo que la certificación Bonsucro puede facilitar la colocación de estos excedentes en otros mercados como la Unión Europea y Asia, o bien pudiéramos destinar parte de la producción de caña de azúcar para la producción de etanol. Lo anterior es una práctica muy frecuente que está realizando Brasil, en donde el pasado mes de mayo se redujeron los impuestos a la producción del biocombustible.

En México, debemos de iniciar una práctica similar, que nos permita, con base en las condiciones de mercado, tener la oportunidad de decidir qué es más rentable, si producir azúcar o etanol. Y con esto poder evitar los problemas en el manejo y colocación de inventarios.?

*Miguel Gerardo Ochoa Neira es subdirector de Evaluación Sectorial en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. ?mgochoa@fira.gob.mx

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