La ley electoral del Distrito Federal y también la federal impiden el registro de candidaturas independientes. Los y las ciudadanas que quieren participar en una contienda electoral necesitan hacerlo a través de un partido y esa ha sido la decisión de Isabel Miranda de Wallace, para intentar ser el Jefe de Gobierno de la ciudad de México.

Ella aceptó la candidatura del PAN, pero dijo que también lo hubiera hecho con el PRI y el PRD. Al asumirla ha dejado en claro que no se afilia a las ideas conservadoras de este partido que votó en contra de la despenalización del aborto o el matrimonio entre personas de un mismo sexo, que ya está legislado en la ciudad. 

Miranda dice que más allá de las ideologías de izquierda o derecha está el bien superior de México y que la causa ciudadana está más allá de la pobre disputa ideológica que ahora se da entre los partidos. Ella tienen claro lo que quiere: cuajar sus sueños de poder hacer un programa ciudadano y desde la ciudadanía y esto así se lo ofreció el PAN, sin tener que afiliarse al partido.

En el 2010, Miranda, que preside la organización Alto al Secuestro, recibió el Premio Nacional de Derechos Humanos por su lucha a favor de los secuestrados. Se convirtió en personaje nacional y referente de las causas ciudadanas cuando logró lo que no hicieron las autoridades del Distrito Federal y el gobierno federal: encontrar y llevar a la justicia a los asesinos de su hijo Hugo Alberto Wallace, secuestrado en el 2006.

Las encuestas señalan que el PAN sólo tiene 9.0% de la intención de voto en la ciudad mientras que el PRD-PT-MC 36.1% y el PRI-PVEM-PANAL 23.6 por ciento. El PAN, con esta decisión busca elevar sus porcentajes. La ahora candidata del PAN reconoce que no es una política y eso precisamente puede resultar una virtud de cara a los electores. Las formas y los discursos de los políticos son cada vez más ajenos a la ciudadanía, sobre todo para aquella que no tiene preferencia por ningún partido.

Es una buena elección del PAN y también de Miranda. Los dos ganan, el primero se mete a la pelea y la segunda puede hacer presente sus ideas y demostrar que los ciudadanos independientes también cuentan como candidatos. El PAN en la elección pasada compitió con Demetrio Sodi, que no es panista, pero sí político de larga trayectoria, y les dio más de 20% de los votos.

Que el PAN nombre candidata a gobernar la capital del país a alguien que nunca ha militado y tampoco ha estado en la política partidaria es relevante. Es el nuevo dato de esta contienda y habrá que seguir su desarrollo. Es indispensable que el Congreso vote la aprobación de las candidaturas independientes y los otros elementos de la democracia participativa, que todavía siguen pendientes.

 

Twitter: @RubenAguilar