El gran pecado cometido por el organismo fue reducir el pronóstico de crecimiento económico de México para el cierre del 2019.

El presidente López Obrador reaccionó como fiera herida y acusó al Fondo Monetario Internacional (FMI) de “carente de calidad moral” y además de tener la obligación histórica de hacer una autocrítica y reconocer: “Lo que propusimos resultó un fracaso y causamos un grave daño a los mexicanos”. El gran pecado cometido por el organismo fue reducir el pronóstico de crecimiento económico de México para el cierre del 2019 como parte de su función establecida de actualizar semestralmente el documento Expectativas Económicas Mundiales. Junto con el pronóstico para México, el FMI redujo el correspondiente a ocho de los 15 países que se incluyen en el ejercicio.

López Obrador miente cuando sentencia “que el FMI hace sus pronósticos sin datos”. Al contrario, ese organismo siempre se ha distinguido por la calidad técnica y profesional de sus cuadros y por sus metodologías de trabajo desarrolladas con gran cuidado. Y también parece altamente dudosa la descalificación de que el organismo “carece de calidad moral”. De preferencia, en lugar de expedir excomuniones fuera de lugar, Andrés Manuel López Obrador debería concentrarse en el estudio de las explicaciones técnicas dadas por el organismo para justificar la reducción de su pronóstico para México.

Al respecto, el organismo habla de “la incertidumbre en torno a las políticas públicas y el futuro del comercio, el deterioro de la confianza y el aumento de los costos del endeudamiento que podrían seguir creciendo tras la reciente rebaja de la calificación soberana”. Desde luego, el carácter institucional del documento Expectativas Económicas Mundiales impediría un juicio que muy bien podría haber seguido a las explicaciones anteriores, que el propio López Obrador con su desempeño político y su estilo personal de administrar es una de las causas que explican al menos “la incertidumbre en torno a las políticas públicas” y el “deterioro de la confianza” en la economía mexicana.

En particular, un análisis muy cuidadoso requiere la aseveración con respecto a “la incertidumbre en torno a las políticas públicas”. ¿Qué querrá decir el FMI con esa expresión? Muy probablemente se refiere a que en su desesperación por el bajo crecimiento de la economía y apoyado en el voluntarismo —Urzúa dixit— que caracteriza a la administración, la cuarta transformación vaya a caer en un relajamiento de la disciplina fiscal y monetaria que deteriore la estabilidad de precios. Si es a esto a lo que se refiere el FMI, indudablemente le asiste gran razón.

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico