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A México le urge producir farmoquímicos
La industria farmacéutica establecida en México padece una gran vulnerabilidad respecto de la paridad cambiaria. Como tiene que importar las sales o ingredientes activos, que representan 86% del costo de producir un medicamento, ante cualquier mínima devaluación del peso en automático se les eleva el costo de su materia prima.
Es la consecuencia de que en México no se produzcan farmoquímicos y tengan que mandarse a traer de India, China, Corea o Brasil, los grandes productores de sales activas para fármacos.
Hace 20 años, México era productor de esos insumos. Llegó a haber más de 100 empresas fabricantes de sales químicas y abastecían en 60% las necesidades de materia prima para la producción de fármacos. Ese sector prácticamente desapareció; las empresas que subsisten no llegan a 10 y fabrican apenas 2 o 3% de los insumos requeridos.
Si bien las exportaciones mexicanas de medicamentos se han elevado 7.3% promedio anual en los últimos siete años, la balanza comercial del sector sigue siendo deficitaria.
Hoy por cada peso que México exporta de medicamentos, tiene que importar 5 pesos. Antes eran 7 de cada peso. El déficit ha bajado, pero no lo suficiente.
De acuerdo con el último compendio estadístico de la Canifarma, que preside Alexis Serlin, en el 2014 la industria exportó 1,144 millones de dólares e importó 5,596 millones. El grueso de estas importaciones son precisamente los químicos necesarios para producir fármacos. Hay gran oportunidad de reducir el déficit de 4,452 millones resultante, porque México se está convirtiendo en importante productor de medicamentos; la demanda de insumos químicos es elevada y creciente.
Lo tiene claro la Secretaría de Economía, particularmente el subsecretario de Industria y Comercio, Rogelio Garza, quien ha mostrado gran sensibilidad hacia esta industria pues, después de la automotriz, es de las más importantes en el sector manufacturero.
El tema es clave en la agenda actual de la Asociación Nacional de Fabricantes de Medicamentos (Anafam), y su presidente, el doctor Dagoberto Cortés, considera que a estas alturas, con el grado de competitividad que las empresas han desarrollado gracias a la exigencia regulatoria de la Cofepris de Mikel Arriola, es prioridad trabajar junto con el gobierno en detonar la industria mexicana de farmoquímicos.
Si en medicamentos ya es posible competir sin complejos en cualquier lugar, por qué no ver ahora hacia las sales químicas, que son los ingredientes activos vitales para su fabricación y que representan 86% del costo del medicamento.
Esta dependencia del exterior pone en jaque a los empresarios del sector, cuando el IMSS y demás instituciones de salud los hacen firmar licitaciones con el compromiso de mantener mismos precios todo el año ¿Cómo no van a ser reacios cuando alguien menciona la opción de convenio multianual? Su vulnerabilidad ante el oscilante tipo de cambio es grande.
Si se logran las condiciones para el resurgimiento de la industria de farmoquímicos, las farmacéuticas establecidas en México ya no estarán cruzando los dedos cada vez que suba el tipo de cambio.
Dagoberto Cortés nos dice que la devaluación de 35% en los últimos 10 meses la ha absorbido la industria porque los precios de fármacos al gobierno no suben. Pero ha sucedido, como en la crisis de 1995, que muchas empresas deciden pagar la multa por incumplimiento ante el gobierno, en lugar de entregar todo el año al mismo precio, porque en este caso entre más cumplen pedidos más pierden.
Ojalá el peso no se siga demeritando frente al dólar, porque siempre está el riesgo de que ante una mayor devaluación no puedan sostenerse precios de fármacos, con los consecuentes efectos para el abasto de medicamentos en el sector salud.