Catorce sexenios han corrido durante el tiempo que aliento sobre la corteza terrestre. Más seis meses de Abelardo Rodríguez que no cuentan. Tata Lázaro entra en la mitología mexica por expropiar el petróleo —mejor haberlo dejado en manos de quienes buscan utilidades y no corrupción—, meter patas en lo económico, espantar la inversión y volver a alborotar, como antes lo hizo Calles, la gallera. Ésta es calmada por el conciliador don Manuel Ávila Camacho, último mandatario militar. Alemán inicia una nueva fase del desarrollo y de los negocios aliados con el poder público, este maridaje es algo raro en el mundo, exclusivo de México, en todo somos primeros y exclusivos. Siguen 18 años brillantes por adelanto estable y bienestar para más gente, Ruíz Cortines, López Mateos y Díaz Ordaz. En seguida el claroscuro del 68, Tlatelolco y Olimpiada, causa de que un desquiciado, Luis Echeverría, cometa un error de conducción política que se traduce en desplome del aparato productivo. El proceso maligno continúa al mando de un individuo frívolo y narcisista, López Portillo. A De la Madrid toca iniciar un largo y penoso lapso de reconstrucción de la economía y la confianza, lo echado a perder por sus dos antecesores. El maléfico Salinas prosigue por el buen camino y aporta la autonomía del Banco de México —seguro contra mandatarios irresponsables gastalones —y la firma del TLCAN, que es inédito impulso. Zedillo, prudente, mediador, entrega el poder por vez primera a un partido de oposición. Fox y Calderón cumplen su parte en el continuo desenvolvimiento mexicano, pero el creciente consumo de drogas, aquí mismo y en Estados Unidos, desata la violencia que hasta la fecha padecemos y buena parte de la falta de honradez. El gobernante actual, Peña, gracias a sus propios errores, pero sobre todo a la confabulación en redes sociales es, a un tiempo, cosa incongruente, el tonto del cuento y el villano de la película.

De 18 a 131 millones de pobladores, se dice fácil, con espacios de tan alto crecimiento demográfico como 3.5% anual. El que no quiera ver que no vea el progreso en el ciclo que comento.

Y ahora estamos a punto de dar un salto en el vacío si el profeta de Macuspana gana la elección. Y si cumple sus dichos, asombrosa fertilidad intelectual, monomanías inalteradas por más de cinco lustros. ¡Que Dios nos agarre confesados!

Pablo Aveleyra

Escritor

En lontananza

Estudió la Licenciatura en Economía en el ITAM. Prolífico autor que en sus obras ha abordado temas como la economía, la sociología y las finanzas.