Aunque Carole King no inventó el término de cantautora, fue la primera artista en llevarlo a los reflectores de la música pop. Cuando la compositora estadounidense editó el 10 de febrero de 1971 Tapestry, su segundo álbum —y que esta semana celebra 50 años desde su lanzamiento—, King produjo un éxito crítica y comercialmente que ayudó a transformar la figura del cantautor en la música pop. King dejó para la posteridad un álbum que sigue siendo perfecto de principio a fin.

En Tapestry las letras y la música de King están en primer plano sin una producción ostentosa ni arreglos innecesarios. Era la voz de una artista en pleno control de su obra. En su portada veíamos a King —la compositora de estas 12 canciones— en una habitación acompañada de un gato. Es un espacio íntimo y lleno de misterio. Y desde los primeros acordes de “I Feel The Earth Move” sus letras nos adentran dentro de su alma con todas sus imperfecciones y aristas. “Simplemente estaba haciendo lo que siempre había hecho, grabar canciones que había escrito o coescrito”, escribió King en A Natural Woman, su libro de memorias publicado en el 2012. “No estaba en las mismas ligas de Aretha Franklin, Joni Mitchell o Barbra Streisand (a quien yo consideraba cantantes reales)”.

King había empezado su carrera una década antes como compositora al lado de su pareja Gerry Goffin. El dúo que firmaba como Goffin/King escribieron canciones para una editorial donde se producían éxitos musicales con la visión de una línea de ensamblaje automotriz que operaba desde un edificio en Nueva York conocido como Aldon Music. Ahí compartían cubículos con Paul Simon y otros nombres —hasta ese momento desconocidos— escribiendo éxitos ajenos. Entre esas composiciones, Goffin y King habían tenido éxitos como “Chains”, “The Loco-motion” o “Will You Still Love me Tomorrow?”, que fueron grabados por Neil Sedaka (y The Beatles también), Little Eva o The Shirelles. Tras la disolución de su matrimonio con Goffin, King se mudó a la costa oeste con sus dos hijas y comenzó a los 29 años un nuevo capítulo con su carrera solista.

Bajo la guía del productor Lou Adler y el ingeniero Hank Cicalo, King grabó Tapestry en la sala B de los estudios A&M, en Sunset Boulevard, California. De acuerdo con el ingeniero, en esa sala se podía crear un ambiente especial con la iluminación y acomodar a los músicos de manera que estuvieran en contacto directo con el piano, desde donde se dirigía la música. Las sesiones de grabación lograron capturar las íntimas e impecables interpretaciones por parte de King, además de las melodiosas armonías de James Taylor y Joni Mitchell. La cantante canadiense se encontraba también grabando su álbum Blue en ese momento. El estudio que ocupaba Mitchell fue usado para la grabación de las bases de “I Feel The Earth Move” y “You’ve Got a Friend”, que tenían unos sutiles acompañamientos. En “(You Make Me Feel Like) A Natural Woman”, una canción escrita por along y Goffin y que fue un éxito para Aretha Franklin en 1967, King la reinterpreta sola en un piano, y crea su propia declaración de amor perfecta y de una visceralidad pocas veces capturada en una grabación.

Más de 13 millones de copias vendidas después, Tapestry se mantiene como uno de los discos más exitosos de todos los tiempos. El disco conquistó por 15 semanas la cima de la lista de Billboard —un hito que fue superado por Whitney Houston en 1993 con la banda sonora de The Bodyguard—. Además, ganó los cuatro premios Grammy en las categorías más importantes: Mejor Álbum, Grabación, Canción e Interpretación Femenina. Tapestry constantemente aparece entre las listas de los mejores discos de todos los tiempos.

Carole King se encuentra entre los 16 finalistas que potencialmente podrán ingresar este año al Salón de la Fama del Rock en compañía de Tina Turner, Kate Bush, Chaka Khan, Dionne Warwick, Mary J. Blige, The Go-Go’s, Devo, New York Dolls, Iron Maiden, Fela Kuti, LL Cool J, Todd Rundgren, Rage Against The Machine y Foo Fighters, e integrar la Clase del 2021. De lograrlo, King sería la segunda mujer en ser reconocida en dos ocasiones por esta institución, sólo después de Stevie Nicks, aunque también Tina Turner puede reclamar este galardón. Gerry Goffin y Carole King fueron inducidos en el Salón de la Fama del Rock en 1990 en la categoría de compositores.

Medio siglo después la música de Tapestry sigue sonando en alguna estación de radio de clásicos. Las canciones de este disco siguen siendo reinterpretadas por artistas contemporáneos y el álbum espera develar sus secretos a nuevas generaciones cuyo mundo seguramente se estremecerá después de escucharlo por primera vez, como pasó la primera vez que lo escuché.

antonio.becerril@eleconomista.mx

 

Antonio Becerril Romo

Coordinador de operaciones de El Economista en línea

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