La inteligencia del Estado mexicano para restituir la vida de los damnificados no está a la altura de la solidaridad que han mostrado los mexicanos.

La falta de organización y planeación, pero sobre todo la opacidad en el manejo de los recursos y la falta de coordinación entre las autoridades de los distintos niveles de gobierno, se ha traducido en una parálisis presupuestal y probablemente en una desviación de los recursos.

Paradójicamente, la extraordinaria solidaridad de los mexicanos no está sirviendo para recuperar la forma de vida que tenían los afectados antes del desastre natural y mucho menos se está generando la posibilidad de que mejoren sus condiciones de vida. A un año de distancia de los sismos del 19 de septiembre del 2017, el proceso de reconstrucción está inconcluso.

Y la reconstrucción alcanzada es dispersa e insuficiente.

Para muchos mexicanos, el sismo del 19 de septiembre sigue siendo una pesadilla.

La paradoja

En el colmo del absurdo, la falta de coordinación entre el sector público y el sector privado mantiene sin ser ejercidos cuantiosos fondos, reunidos por organizaciones privadas.

Es dinero que no se ha podido canalizar a los damnificados, mientras que éstos continúan sin techo y sin las condiciones mínimas de comodidad.

A la fecha más de 70% de la población que necesita reconstruir su vivienda sigue sin poder restablecer su vida cotidiana.

El comisionado del Instituto Nacional de Acceso a la Información, Joel Salas, describe así el diagnóstico de lo que desde el punto de vista de la transparencia ha ocurrido con la ayuda a los damnificados, a un año de distancia de los sismos del 19 de septiembre del 2017.

Fondo único

El comisionado propone la creación de un fondo único y una instancia de coordinación nacional para evitar duplicidades, tener capacidad única para la reconstrucción tanto en vivienda, como en los edificios que son patrimonio histórico de la nación, y maximizar las intervenciones en términos de la reconstrucción del sector educación.

Un Fondo Único para la Reconstrucción y una Coordinación Nacional que lo administre permitirían seguir la ruta del dinero.

Saber quién aportó cada peso, cómo se planeó su ejercicio, quién lo ejerció, cómo se ejecutó y qué resultados se entregaron a la población afectada.

Carestía y abuso

El llamado del INAI es para constituir un fondo único de coordinación que permita articular los esfuerzos del ámbito federal, estatal y municipal de los recursos privados, pero también de los recursos que otros países, otras naciones y otros organismos internacionales envían a México. Un organismo único que dé certeza a las personas que podrán restablecer su vida cotidiana.

Advierte el organismo de transparencia que el gobierno dio mucho énfasis a la tarjetas.

Sin embargo, no fue de mucha ayuda darles 70,000 o 120,000 pesos a las personas si no se les dio certeza que en el territorio en el que van a reconstruir sus casas es un lugar donde se pueda y deba reconstruir.

Es indispensable que se transparenten a plenitud las cartas de zonas de riesgo; que se transparente a plenitud los permisos de construcción, en el caso de la Ciudad de México; que se transparente a plenitud del padrón de beneficiarios.

Cuánto se le entregó, a quién y para qué; y que se transparente a plenitud si hay un acompañamiento por parte de ingenieros y demás especialistas. Se detectó que hay sobrecostos tanto en los materiales como en la ingeniería que se le cobró a las personas que menos tienen.

En ese sentido —dice el comisionado Salas— la inteligencia que hoy tiene el Estado mexicano y la sociedad mexicana, un año después, no ha estado a la altura de la solidaridad que mostraron todos los mexicanos.

Indonesia, el modelo

Sugiere que se constituya un modelo parecido al de Indonesia.

Hay evidencia empírica del Banco Mundial de las virtudes que tiene la construcción de un fondo único. Se ha registrado algo similar en Nepal. Independientemente de la naturaleza de los recursos, tiene que haber una instancia de coordinación que impida que los recursos privados captados a través de donaciones se dupliquen, y que garantice que se restablezca la vivienda de los damnificados además de que se les dé nuevas y mejores oportunidades para mejorar sus vidas.

Es necesario, propone el INAI, una mayor transparencia y acceso a la información de los recursos que donan los ciudadanos, empresas, organizaciones nacionales e internacionales para ayudar a los damnificados y es imprescindible que se mejore la coordinación, planeación y rendición de cuentas de la ayuda para que se garantice la restitución de los bienes, y permita asegurar que los afectados tengan mayores y mejores oportunidades de vida.

¡Ojalá!

ATISBOS

FANTASMAS. Prodecon, encabezada por Diana Bernal, ha decidido emprender una campaña campal frontal contra las empresas fantasma. Presentará en la Cámara de Diputados —pasado mañana 26 de septiembre— una propuesta para analizar reformas legales que implementen medios de control efectivos para atacar los beneficios millonarios y evitar que recursos públicos generados por la comercialización de comprobantes fiscales sean emitidos por empresas fantasma, con las que amparan operaciones simuladas.

Marco A. Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.