En el último año, el valor de capitalización de la Bolsa de Valores de Sao Paulo (Bovespa), que durante años se constituyó como el mercado bursátil más grande de América Latina, se desplomó cerca de 50 por ciento.

De acuerdo con cifras de la World Federation of Exchanges, en octubre pasado su valor de capitalización era de 528,527 millones de dólares, cifra 46% menor a la que se reportó en el mismo mes del 2014, cuando alcanzó los 988,509 millones de dólares. En enero del 2015 esta cifra ya había caído a 823,902 millones de dólares.

La Bolsa Mexicana de Valores (BMV), que se ubica en el segundo lugar en tamaño de la región, cada vez está más cerca de alcanzar al mercado brasileño, al registrar un valor de capitalización de 434,891 millones de dólares. Entre octubre del 2014 y el mismo mes del 2015, la BMV registró una pérdida de 19 por ciento.

Analistas de Monex y Ve por Más consideraron que los factores que más impactaron el desempeño de los mercados fueron la situación de incertidumbre respecto de un aumento en las tasas de interés, así como la volatilidad en el precio de los commodities, en particular el petróleo y el cobre. Este último tuvo un efecto significativo en la economía brasileña.

En el 2011, Perú, Colombia y Chile se unieron para crear el Mercado Integrado Latinoamericano (Mila), cuyo objetivo era abrir un frente común para competir en tamaño con el Bovespa. En enero pasado, se incorporó México.

Al cierre de octubre, el Mila alcanzó un valor de capitalización de 836,120 millones de dólares, lo que significó una caída de 15% respecto del igual mes del año anterior.

A largo plazo

Directivos de las bolsas de valores que integran el Mila coincidieron en que por el momento no hay intenciones de incorporar a otros países al mercado común latinoamericano, debido principalmente a que actualmente están en una etapa de consolidación y de homologar la regulación con los cuatro países.

Reconocieron que la volatilidad continuará y afectará de manera importante a los países emergentes, aunque el efecto será distinto para cada economía, sobre todo en tanto se define el tema de las tasas de interés.

romina.roman@eleconomista.mx