Las petroleras enfrentan un año complicado, con desplomes en los precios del petróleo, que se refleja en sus acciones y en deterioro de los perfiles crediticios del sector.

En un año donde los precios del petróleo tienen una contracción cercana al 35%, los títulos de la anglo-neerlandesa Royal Dutch Shell tienen una baja de 51.51%, los de la española Repsol caen 50.94%, los de la británica BP caen 41.66%, los de Exxon Mobil con sede en Estados Unidos retroceden 39.70%, los de la francesa Total bajan 36.38%, los de la estadounidense Chevron tienen una caída de 30.35%, los de la brasileña Petrobras 26.44% y los de Saudi Aramco 6.38 por ciento, según Refinitiv.

“El contexto actual combina un shock en la oferta de petróleo con una caída sin precedentes en la demanda y una crisis humanitaria global... mientras que la profundidad y la duración de esta crisis sea incierta, nuestra investigación sugiere que sin cambios fundamentales, será difícil que regrese el atractivo que esta industria tenía”, refiere un estudio de Mckinsey.

Este panorama se refleja en sus repotes trimestrales. Al segundo trimestre  ExxonMobil tuvo una pérdida de 1,100 millones de dólares, por primera vez en 36 años, mientras que Chevron reportó una pérdida de 8,300 millones de dólares, según Refinitiv.

Se duplican recortes en calificación

El número de rebajas a perfiles crediticios de empresas del sector se duplicó en 2020 respecto al total del año previo, según un análisis de Moody’s.

Mientras que en 2019 la agencia calificadora hizo un ajuste a la baja en el perfil de 67 empresas, en la primera mitad de este año lo hizo a 132 emisoras de deuda de la industria petrolera, “los cierres provocados por el coronavirus llevaron a un colapso sin precedentes de la demanda global de petróleo”, indica.

En abril Pemex se unió a los ángeles caídos de Moody’s, empresas que han perdido su grado de inversión, y que tiene una calificación de Ba2 con perspectiva negativa.

La calificadora recordó que añadido a esto, está la guerra de precios de la OPEP en marzo que influyó a que la materia prima tocara su menor nivel de la historia en abril, “la rápida dispersión del coronavirus, el severo desplome en la actividad económica y en los precios del petróleo creó un shock en el crédito en todos los sectores del petróleo y gas en 2020”, aseveró.

La calificadora refiere que la mayoría de recortes a las calificaciones ocurrieron en aquellas de grado especulativo, pues las firmas con grado de inversión han demostrado una sólida resiliencia en un periodo muy complicado para la industria, aunque advierte que los riesgos financieros se han incrementado y permanecerán así por lo que resta del año.

Se estabiliza crudo

Tras haber caído a terreno negativo en abril, en julio el petróleo tuvo un desempeño muy plano, pues entre el 1 y el 30 de julio el WTI  ganó 1.13%, en tanto que el Brent del Mar del Norte avanzó 3.02% y la mezcla mexicana 1.40%, por lo que su recuperación tras el desplome de abril sigue en un rango acotado.

“La estabilidad en el precio del petróleo es por la fuerte contracción de la producción petrolera a nivel global y la recuperación en la demanda por petróleo. No se ha recuperado más porque hay muchísimos riesgos en torno al precio, tienes un incremento en el caso de coronavirus a nivel global, sobre todo en Estados Unidos, en estados como Texas, California, Florida”, explicó en entrevista Ana Azuara, analista de materias primas de Banco Base. El WTI cerró julio en 40.27 dólares por barril, el Brent en US43.30 y la mezcla mexicana en US36.94 , de acuerdo con Refinitiv.

El petróleo se ha beneficiado de la reactivación económica, pues en abril ante las fuertes medidas de confinamiento por la pandemia del Covid-19 llegó a caer a terreno negativo, sin embargo, persiste la cautela por el coronavirus ante el surgimiento de nuevos casos y los rebrotes en las ciudades que comienzan a reactivarse.

“El simple hecho de que la gente enferme también disminuye la movilidad, la gente enferma está en cuarentena. Aunque no se ha visto fuertemente reflejado en los datos de demanda de Estados Unidos que son los que pueden verse mejor, pero sí hay nerviosismo de que los casos sigan aumentado y la demanda se afecte”, abundó.

claudia.tejeda@eleconomista.mx