La moneda mexicana finalizó enero como una de las divisas más depreciadas de los mercados emergentes, e inclusive de países productores de petróleo, con una pérdida de valor de 5.4% frente al dólar estadounidense, para finalizar en 18.1460 pesos por dólar.

La divisa más devaluada de los países exportadores de crudo, el primer mes del año, fue el rublo ruso, con una caída de 7%, mientras que el real brasileño mostró una depreciación de 4.3 por ciento.

Las divisas de los países de Latinoamérica no estuvieron exentas a la volatilidad de los mercados internacionales, cuyo origen estuvo en la caída de los precios internacionales del petróleo y la desaceleración de la economía de China básicamente.

En ese sentido, el peso argentino reportó una depreciación de 6.5% frente al dólar en enero; seguido por el peso colombiano, con una devaluación de 6.42%, y el nuevo sol peruano, que registró una pérdida de 1.04 por ciento.

Menor crecimiento mundial

En enero, existieron otros factores que contribuyeron a las presiones en el tipo de cambio peso-dólar, como el recorte a las expectativas de crecimiento a nivel global y las pérdidas generalizadas en los mercados de capitales mundiales.

Además, durante el primer mes del 2016, la paridad peso-dólar presentó nuevos máximos en siete jornadas, marcando un nivel récord nunca visto de 18.8024 pesos por billete verde el 21 de enero, con lo cual a esa fecha acumuló un depreciación máxima de 9.27%, frente a la última cotización del año anterior.

Sin embargo, en las últimas dos semanas de enero, el peso mexicano logró recuperarse frente al dólar estadounidense, regresando el optimismo en parte por el repunte del precio internacional del petróleo, que deriva de la expectativa de un posible acuerdo de reducir la oferta mundial.

El subdirector de Mercados Financieros de Banco Santander, Salvador Orozco Peña, comentó que el peso mexicano durante el primer mes de este año fue uno de los más volátiles registrados desde la crisis del 2008-2009, aunque en un mes no había visto una pérdida de esa magnitud en los últimos 10 años.

El experto consideró que la volatilidad de los mercados continuará en los siguientes meses, sobre todo ahora que el mercado de cambios está retomando nuevamente el tema del aumento de la tasa de la Reserva Federal (Fed), previsto para la reunión de marzo.

Arranque complicado

El analista económico senior de CIBanco, James Salazar, destacó que el inicio de año fue muy complicado para el tipo de cambio peso-dólar, aunque dentro de la historia no podemos decir si un mes de enero ha sido de los más difíciles; pero sí, si lo comparamos con agosto del año pasado, que resultó igual de volátil .

Mencionó que prácticamente fueron los mismo factores que contribuyeron a la depreciación del peso, como la incertidumbre sobre el aumento de la tasa de la Fed, la baja del crudo y la pérdida de dinamismo de la actividad económica de China.

Por su parte, la analista de mercados de Casa de Bolsa Intercam Georgina Muñiz refirió que la depreciación de la divisa mexicana durante enero no fue una sorpresa, sino más bien resultó de una extensión de lo que ya venía presentando en meses anteriores.

La devaluación de la moneda local en el primer mes fue el reflejo de un entorno internacional complicado, que se está viviendo por la mayor aversión al riesgo, derivada de la volatilidad de los mercados internacionales , comentó.

[email protected]