En primer lugar, vale la pena revisar nuestros pronósticos del 2014 y sus resultados. Nuestro objetivo inicial para el IPC, en 45,000 puntos, uno de los más conservadores del mercado, al estimar un rendimiento anual de 5%, fue revisado al alza una sola vez, en junio, a 46,000 unidades, en respuesta al inesperado recorte de tasas por parte de Banxico, que permitió descontar en términos más favorables los flujos proyectados.

El recorte fue de 50 puntos base (pb), pero decidimos restar sólo 20 pb a nuestras tasas de descuento incorporadas a nuestros modelos, porque los movimientos de la curva rara vez son paralelos.

Finalmente, el principal indicador cerró el año 6% por debajo de nuestro objetivo, debido a los efectos inesperados y un tanto injustificados que tuvo sobre los activos de riesgo mexicanos la abrupta caída en el precio del petróleo que ha perdido más de 50% de su valor desde el 20 de junio pasado. Consideremos que el precio del petróleo en estos niveles puede ser un acicate muy efectivo para el crecimiento económico de nuestro principal socio comercial y sus efectos positivos sobre la economía real en México se verán a lo largo del 2015.

Nuestro relativo pesimismo, fundamentado en los efectos de la reforma fiscal sobre la economía real, fue validado a lo largo de los tres reportes trimestrales que se presentaron en el 2014, con un pésimo primer trimestre, un segundo trimestre malo y un tercer trimestre regular, de tal forma que el IPC tuvo un mediocre rendimiento anual nominal de 1%, que al componerse con el rendimiento negativo de 2% en el 2013, resulta en un retroceso de 1.3% en dos años. La afectación del incremento de impuestos sobre la confianza del consumidor y del productor fue clara a lo largo del 2014.

A pesar de que el precio del petróleo no se ha recuperado, ni se recuperará en el corto plazo, nuestras perspectivas para el 2015 son mejores. Nuestro estimado en 47,200 puntos para el Índice implica un rendimiento nominal de 9.4% para el año completo, que no es espectacular, pero dados los cada vez más frecuentes episodios de volatilidad o bolsas de aire en los mercados puede dar lugar a rendimientos esperados mucho más interesantes ante ajustes temporales a la baja como el que se presentó al inicio del año.

Nubes en el horizonte

Los episodios de volatilidad que podemos percibir en el horizonte tienen que ver con las probabilidades, aún bajas, de: (1) una nueva crisis griega, (2) una crisis en Rusia y (3) defaults de medianas empresas petroleras. Una cuarta tormenta tiene que ver con la posibilidad de que la Fed comience a apretar la política monetaria este año, aunque dadas las perspectivas deflacionarias globales, esto muy probablemente no sucederá durante el primer semestre. Conforme se materialicen o despejen las posibilidades de tormenta, el mercado accionario mexicano experimentará bajas y alzas, respectivamente.

Propulsores

Los propulsores del avance en el mercado accionario tienen que ver con: (1) la ausencia de alza de nuevos impuestos y el alza relativamente moderada en precios y tarifas controladas por el gobierno, lo que incrementará el ingreso disponible de las familias; (2) la recuperación gradual de sectores afectados en el pasado reciente, como construcción y comercio al menudeo; (3) la solidez de la actividad económica en EU que impulsará las exportaciones mexicanas y, en general, la actividad manufacturera y de servicios en nuestro país, y (4) reportes corporativos que deberán ser gradualmente superiores a los del 2014.

¿Qué pasa con el petróleo?

El deprimido precio del petróleo no afectará en mayor medida a las finanzas públicas federales durante el 2015, gracias a las coberturas contratadas, pero el mercado puede empezar a descontar sus efectos nocivos sobre las arcas públicas en el 2016 si el precio sigue deprimido durante la segunda mitad de este año.

Se estima, en cambio, que la economía global podría crecer casi 100 pb más en el 2015, como resultado de menores costos energéticos el efecto sobre la economía de EU podría ser aún mayor. Pronto empezaremos a ver los efectos positivos sobre la confianza del consumidor y del productor en EU de esta variable. Con respecto al tipo de cambio, ya en otra ocasión comentamos que la correlación entre el valor del peso y el precio del petróleo se aproxima a uno cuando el precio del petróleo sufre caídas superiores a 10% en un trimestre. Una vez que el precio del crudo se estabilice, empezaremos a ver que el mercado cambiario gradualmente libera presión, con lo que el peso romperá a la baja el nivel de 14.50 pesos por dólar, probablemente durante el primer trimestre y posteriormente se aproximará a los 14.0, para cotizar entre 13.50 y 13.75 al cierre de año -si la actividad económica en EU ocasiona un fuerte dinamismo en nuestras exportaciones manufactureras, remesas e Inversión Extranjera Directa, la apreciación del peso podría ser mayor durante el 2015.

*Héctor O. Romero,es director general de Signum Research.

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