Dos asuntos principales han afectado el entorno. El primero es la persistencia de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) en reducir el monto de recompra de bonos que hace cada mes. Éste es un hecho que se cataloga como una disminución en la intensidad del apoyo monetario a los mercados.

En segundo lugar, hay mucho escepticismo con relación al vigor económico de China. Los primeros datos del 2014 se ubican en niveles que corresponden a una contracción. Además de ello, hay un constante rumor sobre la debilidad de algunos fondos de capital privado del país que pudieran ocasionar inestabilidad en el mercado financiero Chino.

Estos factores se traducen en menores precios de muchos bienes básicos como el cobre, el oro, la plata, el mineral de hierro, el acero, etc. Ello, a su vez, implica menores precios de exportación para los países productores y una disminución en su crecimiento.

La reacción natural ente expectativas malas y flujos de capitales adversos es una devaluación. Tal suceso debiera a la larga ajustar déficits de cuenta corriente que son muy grandes. Brasil, Sudáfrica e India tienen déficits mayores a 3.5% del PIB. En el caso de Turquía supera 7% del PIB.

Las monedas de estos países se han devaluado en el año 3% en el caso del real Brasileño; 5%, en el caso de la lira turca; 7.3%, en el del rand de Sudáfrica; 4.4%, en el del zloty de Polonia, y 6.3% en el del rublo ruso. Estas devaluaciones se añaden a una trayectoria similar y relevante registrada en el 2013.

La consecuencia de estos movimientos son fuertes presiones de inflación. En los últimos días hemos visto una reacción violenta de las autoridades tratando de responder a esta circunstancia vía incrementos a las tasas de interés. El Banco Central de Turquía elevó la tasa de interés de referencia de 4.5 a ¡10%!; el de Sudáfrica y el de India lo hicieron en medio punto porcentual. El Banco Central de Brasil lleva meses aumentando la tasa que ahora se ubica en 10.5 por ciento.

Lamentablemente a la hora de escribir este artículo no hubo más que una breve reacción positiva. Al final de la jornada del miércoles tanto las bolsas emergentes como los tipos de cambio volvieron a tener fuertes presiones a la baja.

Es difícil que el episodio termine pronto. La espiral de devaluación, inflación y falta de recursos agrava problemas de muchos de estos países relacionados con el financiamiento de sus cuentas corrientes o de elevados déficit fiscales; hay rumores de que en algunos casos no hay reservas internacionales suficientes. Las autoridades en China intentarán mitigar el efecto de sus problemas, pero no los pueden desaparecer, lo cual genera la idea de una permanencia de elementos de presión.

México no se puede librar de este tipo de momentos. La respuesta es normal, con un tipo de cambio que se eleva velozmente y una Bolsa que se contrae. No hay que olvidar que la venta de pesos es una de las principales puertas de salida para posiciones en muchos mercados emergentes. Tampoco hay que olvidar que el tipo de cambio es la variable de ajuste en nuestros mercados y que la inestabilidad en los mercados le afecta (recuerde nuestro artículo de la semana pasada ¿A dónde va el tipo de cambio? , en El Economista, 23 de enero del 2014).

No obstante, la situación de México es muy distante de sus semejantes en cuanto a solidez financiera. De ahí que la reacción en las tasas de interés locales sea marginal y que la devaluación sea sólo de 2.7 por ciento. Hay que recordar que estos episodios tienden a ser transitorios. Ya en otros momentos en los últimos años hemos visto una fuerte presión y en todos los casos hubo un regreso veloz en cuanto volvió la calma. No compre dólares.

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de Invex. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: [email protected] Twitter: [email protected]