La salida de inversionistas extranjeros de los valores gubernamentales mexicanos es de 12.51% este año, con lo que se perfila a ser el segundo año consecutivo con disminuciones en las inversiones foráneas en renta fija mexicana.

Al cierre de agosto, el total de la tenencia de valores gubernamentales en manos de inversionistas extranjeros fue de 1.654 billones de pesos, lo que significa una salida de 236,531 millones de pesos en lo que va del 2021 o una caída de 12.51 por ciento.

De seguir con esta tendencia la fuga de inversionistas extranjeros en deuda del gobierno mexicano hilaría su segundo año de pérdidas, ya que en el 2020 la salida fue de 11.97 por ciento. Esto, luego de que el 2018 y en 2019 registraran aumentos de 1.26 y 0.87%, respectivamente.

Janeth Quiroz, subdirectora de Análisis Económico en Monex, comentó que la salida de valores gubernamentales en manos extranjeras es un tema que tiene que ver principalmente por el contexto internacional, así como de cautela entre los inversionistas por las medidas de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed).

“Es un tema también de cautela. Aunque sigue la pandemia la situación en que la economía se encuentra es completamente diferente a la del año pasado, pero aunque ya estamos en la recuperación, aún hay incertidumbre entre los inversionistas”.

Por su parte, Gabriela Siller, directora de Análisis Económico en Banco Base, explicó que “los inversionistas extranjeros se han alejado de los valores gubernamentales de México por alta inflación, expectativas de que la tasa de interés seguirá subiendo, expectativa de recortes en la calificación y aversión al riesgo sobre México”.

Ven riesgos

“Hay muchos riesgos que ven los inversionistas, y por lo cual se han estado alejando de la renta fija mexicana los últimos meses. Entre los más relevantes está el temor respecto al sexenio actual y las políticas que se puedan implementar hacia adelante, y también la constante del gobierno por inyectarle continuamente recursos a Pemex y a la CFE, situación que puede terminar en una pérdida de grado de inversión por las calificadoras de valores”, dijo Amín Vera, subdirector de Análisis Económico en Black Wallstreet Capital.

Janeth Quiroz agregó que “existe actualmente mucha incertidumbre en lo que se refiere al tapering de la Reserva Federal y el impacto que tendrá en México, el cómo será el retiro de estímulos por parte de la Fed y si eso va a propiciar un choque en los mercados financieros”. 

La especialista indicó que “México es de los pocos países que no incrementó su deuda como proporción de su Producto Interno Bruto durante la pandemia del Covid-19; mantiene un balance fiscal estable, realmente no hay un riesgo local, sino que hay un contexto internacional que afecta mayormente a países emergentes”. 

Alza de tasas de interés

Amin Vera comentó que otro de los factores que impactan en las preferencias de valores gubernamentales es la tasa de referencia, ya que comenzó el movimiento de alzas de tasa de interés por parte de Banco de México, lo que moverá la posición de México respecto a otras economías.

Janeth Quiroz dijo que “el ciclo de alza de tasas de interés de Banxico ya comenzó, lo cual implica que resulte cada vez más atractivo invertir en valores de gobierno o de renta fija. Esta situación tendrá un efecto positivo en el mercado de renta fija en México pero solo cuando ya se hayan disipado las dudas sobre cómo será la reducción de la compra de activos del banco central estadounidense”.

La analista de Monex explicó que la expectativa es que la tasa de inflación a largo plazo se mantendrá en el promedio propuesto por el Banco de México, es decir, alrededor de 3 por ciento.

“Lo que se ha señalado tanto en México como en Estados Unidos, es una inflación que se espera que sea transitoria”.

De acuerdo con un análisis elaborado por Banco Base, la inflación mensual subyacente en México es actualmente de 0.43%, siendo la más elevada para un mes de agosto desde 1999.

Al interior, las presiones inflacionarias se concentraron en la primera quincena de agosto.  

“En la segunda quincena de agosto las menores presiones inflacionarias podrían parecer una buena noticia. Sin embargo, se debieron en buena medida a una mayor debilidad en lo referente a la demanda interna”, se lee en el reporte. 

ariel.mendez@eleconomista.mx