Los detonantes del fuerte incremento en la aversión al riesgo fueron la reunión de política monetaria de la Fed, el posible impacto sobre la economía mundial del Brexit, cuyo referéndum se vio empañado por el asesinato de la congresista de Gran Bretaña, Jo Cox, los ataques en Florida, la situación económica en Venezuela y la crisis en Brasil, a unos meses del inicio de las Olimpiadas.

Uno de los eventos más relevantes fue la decisión favorable de la Reserva Federal, no sólo porque mantuvo sin cambios la tasa de los fondos federales, lo que era ampliamente esperado por los analistas del mercado, sino porque el sesgo del comunicado resultó más positivo de lo que se anticipaba en lo referente al desempeño de la economía.

Efectivamente, al igual que en la reunión de abril, la tasa de referencia se mantuvo entre 0.25 y 0.5%, aunque se destacó que la actividad económica de Estados Unidos ha empezado a registrar signos de mayor vigor, gracias al fortalecimiento del gasto de los hogares y a la continua mejora del sector residencial.

Aunque la economía registra un mejor desempeño, la Fed refiere que el mercado laboral se ha desacelerado, al destacar que a pesar de que la tasa de desempleo sigue bajando, hasta ubicarse ya en niveles de pleno empleo, la creación de empleos ha disminuido a lo largo del segundo trimestre del año.

Uno de los aspectos relevantes del comunicado está relacionado con el hecho de que la inflación se mantiene por debajo del objetivo de largo plazo de 2%, al indicar que incluso las expectativas de mediano plazo se han reducido. En este sentido, se explica que los menores precios han sido resultado de las caídas de los precios de los energéticos y de los precios de las importaciones de bienes no relacionados con la energía.

El análisis del comunicado de la Fed en términos de la desaceleración del mercado laboral hace pensar que el incremento de las tasas de interés se pospondrá hacia finales de año, lo que disipa una fuente de especulación para los siguientes meses, toda vez que el ritmo de normalización de la política monetaria será aún más moderado que lo anticipado al inicio del año.

En cuanto al Brexit, los resultados son de pronóstico reservado. Si bien las últimas encuestas apuntan hacia la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea, la verdad es que la aún posible salida ha ocasionado grandes presiones por los destrozos resultados que esto tendría sobre la actividad económica de ese país y del mundo. En este sentido, es importante indicar que el propio FMI sostiene que la salida del Reino Unido restaría 5% al PIB de esa nación, en los siguientes dos años.

En la última reunión que tuvo el Comité de Política Monetaria del Banco Central de Inglaterra, se decidió mantener sin cambios la tasa de interés de política en 0.5%, así como el programa de compra de activos en 375,000 millones de libras, no obstante, llamó la atención que el banco central destacara el gran riesgo que existe para los mercados financieros internacionales en caso de que el resultado del referéndum fuera el de salir de la Unión Europea.

Uno de los efectos inmediatos de acuerdo con el Banco Central de Inglaterra, en caso de que ganara la salida del bloque de la Unión Europea, sería el retraso de las decisiones de gasto por parte de los consumidores y las empresas, lo que se reflejaría efectivamente en un menor crecimiento económico y un incremento en la tasa de desempleo.

Adicionalmente, se observaría una depreciación pronunciada de la libra, que tendría un efecto negativo sobre los niveles de inflación, combinación que complicaría el actuar de la política monetaria. En este sentido, en el comunicado se explica que en el escenario donde se privilegia la salida, el Banco Central se vería en la disyuntiva de estabilizar la inflación o apoyar el crecimiento económico.

Asimismo, se comenta en el comunicado que el Banco Central se mantendrá atento al resultado del referéndum, de manera tal que se tomen las medidas necesarias para asegurar que las expectativas inflacionarias permanezcan ancladas y no se salgan de control, lo que implicaría el tomar decisiones más agresivas, que afectarían el desempeño de la demanda agregada.

El Banco Central de Inglaterra dio a conocer una serie de medidas tendientes a mitigar los efectos del referéndum, entre las que destacan facilidades de liquidez de libras esterlinas por parte del banco central, el acceso de los bancos con operaciones en el extranjero a líneas de liquidez con bancos centrales de otros países y una mayor supervisión financiera.

El Banco Central de Inglaterra enfrenta un gran reto en los siguientes días y el mundo deberá de estar atento a los resultados del referéndum. Aunque todo parece apuntar a que el Reino Unido se quedará en la Unión Europea, lo cierto es que seguiremos observando una gran volatilidad en los mercados financieros.

*El autor es director de Asset Management, en Monex Grupo Financiero.

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