Conforme se fortalece el dólar, Moody´s otorga un mayor peso en sus análisis  de calificación para emisores emergentes como México a aspectos como el ambiente social y la gobernabilidad.

“Cambios que demandan un aumento en el gasto social, como el envejecimiento de la población, o bien un incremento en los niveles de corrupción, son ejemplos de los riesgos que pueden distraer la capacidad de los emisores emergentes sobre sus obligaciones financieras”, anota Moody’s.

En un análisis dirigido por Gabriel Torres, explican que “es difícil identificar con precisión el impacto directo en la calificación soberana de ambos aspectos”. Pero esgrime que los riesgos de gobernabilidad están directamente incorporados en su análisis dentro de aspectos como fortaleza institucional.

Sobre aspectos como la gobernabilidad, explican que la fortaleza institucional se vuelve un factor más importante para el análisis de los emisores emergentes porque refleja eficiencia en las políticas sociales y económicas.

Además, “el respeto al estado de derecho, así como el cumplimiento de la ley, son indicadores clave de que no hay complacencia para pagar, y que el soberano cuenta con instituciones legales fuertes”.

En el mismo análisis, explican que la calidad, disponibilidad y transparencia de datos públicos favorecen a la calidad de la generación de políticas públicas, y se vuelve un círculo virtuoso para alimentar la credibilidad de las autoridades.

La pobreza es otro indicador que se toma en cuenta dentro del segmento de condiciones sociales, detalla Moodys, y está relacionado con acceso a servicios de salud calidad y tiempo de vida.

Cuando se cruza la pobreza con la mayor proporción de adultos con edad superior a los 65 años, tiene un impacto negativo en el rating, advierten.

Destacan que los países con altos índices de pobreza suelen tener altos potenciales de crecimiento y expansión.

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