Grandes inversionistas, instituciones financieras y administradores de activos se están comprometiendo cada vez más con las inversiones y finanzas sostenibles, ante los riesgos que supone el cambio climático para las empresas y mercados financieros.

En diciembre, Goldman Sachs anunció que invertirá 750,000 millones de dólares en los próximos 10 años para financiar y asesorar a empresas que buscan implementar prácticas sostenibles en áreas como energía limpia, educación y medicina.

También revisará sus políticas para excluir de sus inversiones a proyectos que impacten el ambiente, como las perforaciones petroleras en el Ártico, en el Polo Norte o en minas de carbón.

“No sólo hay una necesidad urgente de actuar, sino un poderoso caso de negocios e inversión para hacerlo”, aseguró David M. Solomon, director general del banco de inversión estadounidense.

“La rentabilidad siempre importará”, enfatiza en una nota disponible en su sitio de Internet en el que describe su plan de negocio sostenible.

“Debemos generar fuertes retornos sobre el capital invertido de los ahorros para la jubilación. Los mercados pueden y harán mucho para abordar el cambio climático, pero dada la magnitud y la urgencia de este desafío, eso no será suficiente”, agregó.

El directivo de Goldman Sachs consideró que las finanzas sostenibles ya no están al margen de los negocios como tradicionalmente se han guiado las empresas, tratándolas como un problema periférico. “Ya no tenemos el lujo de esa perspectiva limitada”, alertó.

BlackRock, el gestor de activos más grande del mundo con 7,000 millones de dólares bajo administración, también anunció a principios de enero, cambios en sus políticas de inversión con una visión más sostenible. Su propósito es aumentar 10 veces sus activos sostenibles de 90,000 millones de dólares a 1 billón de dólares en los siguientes 10 años y también reducir su exposición en empresas que generan más de una cuarta parte de sus ganancias en el uso de carbón.

“Las empresas, los inversionistas y los gobiernos deben prepararse para una reasignación significativa de capital”, dijo Larry Fink, CEO de BlackRock.

En el marco del pasado Foro de Davos, el presidente de BBVA, Carlos Torres Vila, mencionó que, entre el 2018 y el 2019, “han movilizado 30,000 millones de euros en financiamiento sostenible, lo que representa un enorme avance”. Esto es casi la tercera parte de los 100,000 millones de euros que BBVA se comprometió a movilizar entre el 2018 y el 2025.

“Estamos ante una de las disrupciones económicas más importantes de la historia y, por tanto, todos los negocios se deben  adaptar a esa realidad”, informó en un comunicado.

Será pioritario

Bank of America calcula que, en los próximos 20 años, habrá más de 20 billones de dólares en activos en fondos con un enfoque ambiental, social y de gobierno corporativo (ASG), en los cuales, la inversión en cambio climático es un componente importante, indica una nota de CNBC.

Agrega que en el 2019, los inversionistas destinaron 20,600 millones de dólares en fondos ASG. Según Morningstar, esta cantidad es casi cuatro veces mayor a los 5,500 millones de dólares observados el año previo.

Sweta Jaiswal, analista en la firma de análisis financiero Zacks, mencionó que el último ejemplo de cuán devastadores pueden ser los riesgos del cambio climático son los incendios forestales australianos.

Miranda Partners

México, rezagado en temas del medio ambiente

Ante los riesgos que supone el cambio climático, los inversionistas demandarán cada vez más información a las empresas relacionadas con sus acciones en materia ambiental, social y de gobierno corporativo, consideró Marimar Torreblanca, socia de la división de ASG en Miranda Partners, una consultoría mexicana enfocada en la investigación corporativa.

“Es evidente cómo los inversionistas comenzarán a cuestionar a las empresas sus prácticas sobre el valor que estén generando a largo plazo en temas ambientales, sociales y de gobierno corporativo”, agregó.

En entrevista dijo que México todavía está “rezagado” en el tema de inversiones sostenibles, pero sin duda, tiene todo lo que se necesita para posicionarse como un país que impulsa las inversiones ASG.

“Vamos atrasados, no todas las empresas tienen identificados los estudios para manejar esos factores de ASG y hay compañías que no le han dado tanta relevancia”, comentó.

Torreblanca hizo hincapié en que no muchas empresas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores cuentan con reportes de sostenibilidad, aunque “la sorpresa es que están tratando de avanzar y trabajar en reportes de sostenibilidad. Están empezando a moverse hacia allá”.

En el caso de México, refirió, los inversionistas ya empiezan a integrar en sus procesos de análisis e inversión cuestionarios sobre factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo.

Reconoció, sin embargo, que todavía está la discusión a nivel global de cómo estandarizar las calificaciones ASG. “Hay calificadoras que se enfocan más en una variable de las tres. Es un tema que con el tiempo se va a lograr”.

La especialista, que por más de 15 años se ha dedicado al análisis financiero, alertó que los factores ASG se han vuelto relevantes para analizar el riesgo de las empresas por el impacto real para sus negocios.

Marimar Torreblanca se incorporó en Miranda Partners hace unas semanas para asesorar a las empresas e inversionistas en temas ambientales, sociales y de gobierno corporativo en México.

Sobre el gobierno corporativo, destacó que los inversionistas sin duda le ponen un descuento a las empresas que no tienen una buena estructura y es un tema más familiar para la comunidad financiera.

“Una empresa que no está bien alineada con sus inversionistas puede tomar decisiones que no necesariamente sean mejores, que hace sentido para la empresa en este momento, pero no necesariamente para los inversionistas a largo plazo”, señaló.

El ámbito social, añadió, quizás es más difícil de cuantificar y aquí se mide, por ejemplo, la política de las empresas con los empleados, y si no son éticas puede repercutir en el precio de la acción y en su reputación.

La especialista consideró que el mensaje de BlackRock, el gestor de activos más grande del mundo, dado a conocer a principios de año, es un parteaguas que alinea las inversiones con temas ambientales, sociales y de gobierno corporativo.

Marimar Torreblanca refirió que análisis como la de la Universidad de Oxford revelan que 88% de los estudios muestra que las empresas con criterios sociales y ambientales tuvieron un mejor desempeño operativo y otros concluyen que más de la mitad de los fondos inversión a nivel global está implementando o evaluando factores ASG en sus procesos de inversión.

judith.santiago@eleconomista.mx