El banco central de China redujo la cantidad de liquidez que los bancos deben mantener como reserva, lo que sacará al mercado nuevos fondos que podrían ser usados para evitar una desaceleración más abrupta en la segunda mayor economía del mundo.

El Banco Popular de China anunció el sábado un recorte de 50 puntos base en el ratio de requerimiento de reserva bancario (RRR, por su sigla en inglés), vigente a partir del 18 de mayo.

Se trata del segundo recorte del RRR en lo que va del año y del tercero desde noviembre del 2011, cuando el banco central empezó su política gradual de alivio debido a la desaceleración de la economía.

La producción industrial se debilitó bruscamente en abril y la inversión se desaceleró a su nivel más bajo en casi una década, lo que sorprendió a muchos economistas que pensaban que una tasa anual de crecimiento de 8.1% en el primer trimestre marcaba el punto más bajo y esperaban señales de recuperación en los datos del segundo trimestre.

El banco central debería haber reducido el RRR tras los datos del primer trimestre. Se perdió el mejor momento , dijo a Reuters Dong Xian’an, economista jefe de Peking First Advisory, en Pekín.

La reducción en los requerimientos de reserva bancarios a 20% desde 20.5% para los grandes bancos libera una cifra estimada de 400,000 millones de yuanes (63,500 millones de dólares) que podrían ser usados para crédito bancario. Analistas estiman que se han programado otros 800,000 millones de yuanes en recortes para el resto del año.

MAYOR FLUJO DE CAPITAL

La rebaja del RRR para los bancos ayuda a China a compensar la lentitud en los flujos de capital, afectados por la renuencia de los inversionistas a poner sus fondos en mercados emergentes más riesgosos en un momento de incertidumbre económica global, generada principalmente por la crisis de deuda en Europa.

De manera crucial, un recorte en el RRR ayudaría a Pekín a cumplir su objetivo de incrementar su suministro de dinero en 14% en el 2012.

El crédito bancario en China superó las previsiones llegando a los 1.01 billones de yuanes (160,000 millones de dólares) en marzo, una señal de mayor fuerza en el intento de Pekín de aumentar la creación de créditos para apoyar a su economía.

El incremento en el crédito fue la mayor expansión mensual desde enero del 2011 -la última vez que los nuevos préstamos superaron el nivel de 1 billón de yuanes-,, lo que apoyó la esperanza de que la economía china no sólo evitaría un aterrizaje forzoso, sino que además volvería a acelerarse avanzado el año.

Pero economistas dijeron que el dato, que además mostró un crecimiento más sólido al esperado en el suministro de dinero, reforzó la creencia de que es poco probable que se rebajen las tasas de interés, porque Pekín puede aliviar la política monetaria sólo con una flexibilización de los controles de crédito.

Los líderes chinos siguen preocupados por los riesgos de la inflación ante los altos precios de las materias primas en todo el mundo y están resueltos a enfriar el sector inmobiliario para evitar que se forme una burbuja especulativa.

El acaudalado gobierno chino además ha rebajado los impuestos a las firmas pequeñas, que son vitales para la generación del crecimiento económico y los empleos, para que puedan lidiar con la contracción del crédito y con la debilidad en las exportaciones.