El pasado 16 de marzo, Cemex llevó a cabo su evento anual con inversionistas y analistas en la ciudad de Nueva York. El evento se llevó a cabo en el New York Barclay Hotel y, en esta ocasión, los principales directivos de la compañía recapitularon un poco de lo acontecido en los últimos tres años y abordaron distintos temas de estrategia y perspectivas en lo que respecta a la compañía para lo que resta de este 2017 y, en algunos casos, para horizontes de tiempo más amplios como el rango entre el 2018 y el 2020

No quiero desaprovechar esta oportunidad para hablar un poco respecto de la historia más reciente de una compañía mexicana que tiene poco más de 110 años.

Remontándonos al periodo 2010-2013, recordamos a Cemex como una empresa que contaba con un nivel de apalancamiento de 6.25x Deuda Neta a EBITDA en promedio, con pérdidas netas y en medio de un entorno macroeconómico que se vislumbraba sumamente complejo para una compañía, cuyos productos son una pieza clave en los sectores de vivienda e infraestructura.

Es en el 2014 cuando la compañía entra en una etapa de recuperación, con incrementos en los precios de venta de sus productos en monedas locales, recuperaciones en los niveles de venta en sus principales mercados como Estados Unidos y México y continua con pasos encaminados a lograr el principal objetivo planteado por la administración: recuperar el grado de inversión.

En ese sentido, la compañía tenía muy claro cuáles eran los principales obstáculos para lograr este cometido, se necesitaba reducir el nivel de apalancamiento; incrementar la rentabilidad operativa; incrementar la generación de flujo libre de efectivo, entre otros temas.

Es por esto que se inició con un proceso que sólo en el periodo 2015-2016 logró reducir la deuda de la compañía de 15,327 millones de dólares a 13,073 millones de dólares, llegando a un nivel de apalancamiento de 4.22x, combinado con una reducción de gastos de 150 millones de dólares.

Todo lo anterior en un ambiente más que retador con variables fuera del control de la administración como las condiciones macroeconómicas, la fluctuación en el tipo de cambio de todas las monedas frente al dólar, e incertidumbre política particularmente alta.

Si bien, aún no se concluye con el 100% de los objetivos establecidos, es muy claro que han sido pasos agigantados en la dirección correcta los que ha logrado dar una de las empresas más grandes de México.

Pero, ¿qué se puede esperar para los años por venir? En definitiva trabajo en esta misma línea, con el claro objetivo del grado de inversión, con miras en un nivel de 3.0x Deuda Neta a EBITDA, márgenes operativos similares y superiores a lo visto en el 2016 y un enfoque estratégico en el conocimiento del cliente, que permita solidificar las relaciones de negocio.

Claramente el proceso que CEMEX ha atravesado desde la peor crisis financiera global no ha sido sencillo, pero los resultados del trabajo y el enfoque de la compañía se han traducido en mejoras sustanciales en sus resultados financieros, lo cual resulta aún más admirable cuando se toma en cuenta el entorno global en el que se han dado.

Andrés Audiffred es analista sénior de Materiales, Mineras y Aeropuertos en Grupo Financiero Interacciones.