Lectura 4:00 min
Apuntes sobre la volatilidad en el tipo de cambio
El tipo de cambio es el precio más importante en la economía. Representa las perspectivas sobre el valor de los bienes y servicios que se producen en relación con el resto del mundo o al menos con nuestros principales socios comerciales
Pese a lo que algunos digan, la depreciación de la moneda nos afecta de muy distintas formas: simplemente consideremos las caídas en la lectura del índice de confianza del consumidor en los últimos tres meses.
Entre los factores que influyen sobre el tipo de cambio encontramos: el estado actual y las perspectivas sobre la balanza de pagos y dentro de ésta, el valor relativo de las exportaciones y las importaciones, los términos de intercambio y los requerimientos de financiamiento internos en relación con la disponibilidad de ahorro externo por lo que la salud de las finanzas públicas es fundamental. En cuanto a la demanda de ahorros del exterior, el diferencial en tasas de interés, que es el precio relativo del ahorro, es fundamental. Por eso es que los incrementos en tasas de interés de 50 pb por parte del Banco de México han facilitado una apreciación de la moneda, más en la última ocasión que en la primera.
El peso había logrado una relativa estabilidad, hasta antes del 2013. De hecho, el 9 de mayo del 2013 llegó a tocar 11.98 pesos por dólar. De ese punto a la fecha, la cotización del dólar se ha incrementado 60 por ciento. Hay quienes favorecen la depreciación argumentando un impulso a las exportaciones; no obstante, ni siquiera las exportaciones manufactureras han experimentado este impulso, mejor no hablar de las ventas de petróleo al exterior.
El primer shock importante para el tipo de cambio fue la súbita caída en los precios del petróleo crudo, cuyo principal marcador inició una pronunciada caída desde mediados del 2014 (cuando cotizaba por encima de los 100 dólares por barril), hasta romper a la baja la barrera de los 40 dólares. Aunque México se ha convertido en un importador neto de petróleo, las finanzas públicas de nuestro país siguen dependiendo en gran medida de la cotización de este bien energético.
Posteriormente, a partir del año pasado, encontramos que algunos fondos de inversión, empezaron a utilizar agresivamente nuestra moneda como una cobertura frente a la desaceleración económica en las economías emergentes, especialmente en América Latina. El primer aumento de 50 pb por parte del Banco de México logró encarecer significativamente esta cobertura, por lo que fue muy efectivo para detener temporalmente la depreciación del peso.
No obstante, el hedge frente a los riesgos en mercados emergentes ya no puede ser una explicación de la debilidad de nuestra moneda, puesto que el peso colombiano y el real brasileño se han apreciado en semanas recientes. De hecho, el dólar se deprecia frente a otras monedas, aunque el peso mexicano lo hace aún más.
Podemos pensar que la debilidad en ambas monedas se debe más a la probabilidad aunque aún remota de que el candidato republicano llegue a la Presidencia de Estados Unidos: sus promesas y dichos con respecto al Tratado de Libre Comercio de América del Norte y muchos otros asuntos cruciales serían una verdadera catástrofe económica para toda la región.
Simplemente consideremos que México es el segundo destinatario de las exportaciones de EU; incluso las importaciones desde México tienen al menos 40% de componentes de Estados Unidos, y que más de 6 millones de personas al norte del Río Bravo deben su empleo al comercio entre ambos países. Evidentemente, los efectos para México serían peores en varios órdenes de magnitud: se estima que 35% de los empleos formales en nuestro país se relaciona de alguna forma con nuestra asociación con Estados Unidos.
Aunque la economía mexicana no crece a tasas espectaculares y la deuda pública muestra una tendencia preocupante, podemos pensar que el principal factor que afecta el tipo de cambio es político y no se resolverá antes de saber quién llegará a la Casa Blanca el próximo 8 de noviembre.
Antes de este año, el precio del petróleo determinaba la tendencia en el tipo de cambio y las perspectivas en política monetaria relativa marcaban los episodios de volatilidad.
A pesar de que somos una firma de análisis especializada en equity, a últimas fechas, la pregunta más recurrente de nuestros clientes es ¿cuáles son sus perspectivas para el tipo de cambio? Pensamos que si gana Hillary, nuestra moneda se apreciará por debajo de los 18 pesos por dólar. Si gana el otro candidato, los niveles actuales podrían constituir un piso que probablemente no se vuelva a tocar.
*Héctor O. Romero es director general y Ana María Tellería es analista cuantitativa senior de Signum Research.