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Mundial 2026: las madres que impulsaron a la Selección Mexicana
En conversación con El Economista, Luisa Gutiérrez explica cómo la marca Marías Gamesa llevó su vínculo familiar al Mundial 2026 mediante historias de identidad, cuidados y acompañamiento materno cotidiano.

Segundo Apellido, Primer Amor reconoce a las madres y figuras maternas que acompañan vocaciones, carreras y comunidades vinculadas con el futbol mexicano rumbo al Mundial 2026.
El Mundial 2026 multiplicó la presencia de marcas alrededor del futbol, pero también abrió espacio para relatos que trascienden los resultados. Con Segundo Apellido, Primer Amor, Marías Gamesa® decidió centrar su conversación en las madres y figuras maternas que acompañan las carreras de jugadores, comunicadores y mujeres vinculadas con este deporte.
En entrevista con El Economista, Luisa Gutiérrez, directora de Marketing de Gamesa, explicó que la campaña nació de la relación histórica de la marca con las familias mexicanas. "Durante generaciones, sus galletas han formado parte de desayunos, sobremesas y momentos cotidianos que después se convierten en recuerdos. La apuesta actual consiste en conservar esa cercanía y llevarla hacia territorios culturales con mayor alcance, como el futbol".
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Reconocemos a las mamás y figuras maternas que acompañan las pasiones desde el inicio y sostienen cada trayectoria", Luisa Gutiérrez, directora de Marketing de Gamesa.
Para la vocera, el objetivo no era desarrollar una acción limitada a una fecha o a un partido, sino construir una plataforma capaz de evolucionar durante la conversación del Mundial. La estrategia integró relaciones públicas, contenidos digitales, televisión, creadores, alianzas editoriales, experiencias presenciales y una unidad itinerante que acercó el concepto a los consumidores.

Luisa Gutiérrez, directora de Marketing de Gamesa.
El apellido como identidad
Gutiérrez explicó que el punto de partida fue el segundo apellido, una parte de la identidad que en México suele provenir de la madre, pero que con frecuencia desaparece de los uniformes, las narraciones y los encabezados deportivos. La campaña lo convirtió en un recurso para reconocer el acompañamiento familiar detrás de cada historia.
Uno de los momentos de mayor visibilidad fue protagonizado por Jesús Daniel Gallardo Vasconcelos, quien utilizó su apellido materno durante el calentamiento previo a un partido de la Selección Mexicana.
El lateral izquierdo, originario de Tabasco, participó con México en tres Copas del Mundo de la FIFA: Rusia 2018, Catar 2022 y el Mundial 2026. En esta última edición aportó experiencia al equipo nacional, que avanzó hasta los octavos de final.
Detrás de esa trayectoria aparece su madre, Maribel Vasconcelos, quien acompañó sus primeros pasos, los entrenamientos, los traslados y las decisiones que marcaron su desarrollo profesional.
Ver a Jesús representar a México en tres Mundiales es un orgullo que resume esfuerzo, disciplina y apoyo familiar", Maribel Vasconcelos, madre de Jesús Gallardo.
Para Gutiérrez, este tipo de historias permite hablar del futbol desde una perspectiva social. En términos sociales, la campaña pone atención en los cuidados, el respaldo emocional y el trabajo familiar que no aparece en las estadísticas, pero influye en la permanencia y el crecimiento de los deportistas.
El respaldo detrás de Marcel Ruiz
La historia de Nayle Suárez y Marcel Ruiz amplía esa conversación. El mediocampista comenzó su formación en Venados, continuó su carrera en Querétaro y Tijuana y llegó a Toluca en 2022. También participó en procesos de selecciones nacionales juveniles y consolidó su camino hacia el representativo mexicano.
Para Nayle, verlo convertirse en futbolista profesional y seleccionado nacional representa la suma de años de acompañamiento. Marcel ha reconocido ese respaldo con una frase dirigida a su madre: "Sin ti, no habría llegado a ser lo que soy". También la describe como cariñosa, protectora y como un primer amor que no se negocia.
La campaña no se limita a jugadores de la Selección Mexicana. También incorpora la historia de Adriana Espejel, madre del comentarista Christian Elguea, quien desde niño mostraba interés por relatar partidos. Su caso recuerda que el ecosistema del futbol incluye narradores, analistas, fotógrafos y productores cuyas vocaciones también comenzaron en casa.
Otra historia es la de Consuelo Gómez y su hija Fernanda Piña. La futbolista representó a México en un Mundial Sub-17 y anotó el primer gol del equipo femenil nacional en la historia de esa categoría. Además, jugó para América Femenil, participó en la Queens League Américas y fundó SOLOSÉ FC, una comunidad que busca acercar el futbol desde la creatividad y la convivencia.
La conversación impulsada por Marías Gamesa busca conectar la tradición de la marca con relatos contemporáneos sobre identidad, familia y comunidad. Frente a la exposición comercial del Mundial 2026, Segundo Apellido, Primer Amor propone mirar detrás del uniforme y reconocer a quienes acompañaron la historia antes del primer silbatazo.



