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Bukele exporta a Costa Rica su megarcárcel y agita la campaña electoral
Bukele puso la primera piedra de la cárcel para presos de alta peligrosidad en Alajuela, a 20 km de San José, junto a Chaves, quien elogió la megaprisión de El Salvador pese a que grupos de derechos humanos aseguran que allí se cometen abusos.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele (derecha), y el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, se estrechan la mano después de una conferencia de prensa en el sitio de construcción del Centro de Alta Contención para el Crimen Organizado (CACO) en Alajuela, Costa Rica.
El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, inauguró el lunes en Costa Rica las obras de una cárcel inspirada en su megaprisión para pandilleros, proyecto de la derecha costarricense para conservar el poder en las elecciones del 1 de febrero.
La presencia de Bukele agitó la campaña, pues la oposición denunció que fue usada por el mandatario Rodrigo Chaves para impulsar a su candidata Laura Fernández, quien lidera las encuestas con promesas de mano dura contra la creciente inseguridad.
Bukele puso la primera piedra de la cárcel para presos de alta peligrosidad en Alajuela, a 20 km de San José, junto a Chaves, quien elogió la megaprisión de El Salvador pese a que grupos de derechos humanos aseguran que allí se cometen abusos.
"Todo lo que hicimos en el Cecot (Centro de Confinamiento del Terrorismo) se va a hacer en su versión costarricense", dijo en el acto Bukele, cuyo gobierno participa en el diseño.
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El Centro de Alta Contención de Crimen Organizado (CACCO) tendrá una capacidad para unos 5,000 presos y será construida con una inversión de 35 millones de dólares.
En su discurso, Bukele expresó a Chaves que la criminalidad "va a ir creciendo como un cáncer si no se detiene" y "no hay otra forma de resolverlo que con la fuerza del Estado".
"Haga lo correcto (...) lo demás viene por añadidura", agregó el mandatario, quien basa su alta popularidad en la guerra antipandillas que redujo la inseguridad a mínimos históricos.
Proyecto autoritario
Con el control de todos los poderes del Estado, Bukele emprendió su popular ofensiva antipandillas amparada en un régimen de excepción que autoriza detenciones sin orden judicial y en cuatro años llevó al arresto de unas 90,000 personas.
Fernández, exministra de Chaves, promete llevar la cárcel a "buen puerto" y estar dispuesta a declarar estados de excepción en barrios conflictivos, lo cual, según opositores, sería un retroceso en un país visto como modelo de derechos humanos.
Pero la candidata oficialista asegura que es la única forma de detener la inseguridad ligada al narcotráfico en el que también fuera uno de los países más seguros del continente.
Organismos humanitarios aseguran que la estrategia de Bukele ha derivado en miles de detenciones arbitrarias y de inocentes, además de torturas.
Confiada en su amplia ventaja sobre una veintena de aspirantes, Fernández busca ganar en una sola vuelta y asegurar una mayoría legislativa que le permita reformar la Constitución y en particular el poder judicial, al cual Chaves acusa de sabotear su agenda.
"Si nos aceptan un consejo en el tema de seguridad, tienen que ponerse todos detrás del plan o no va a funcionar", dijo Bukele temprano al recibir la máxima condecoración de Costa Rica en reconocimiento a su guerra.
Con mayoría parlamentaria "pudimos hacer todos los cambios que teníamos que hacer", destacó luego.
Legislación contra el crimen
Bukele, quien gobierna desde 2021 y asegura que lo tiene sin cuidado que lo llamen "dictador", logró recientemente que el Congreso lo habilitara para la reelección indefinida, una figura que no existe en Costa Rica.
"Es necesario otorgar en democracia suficiente poder a quienes gobiernan, porque de otra manera el pueblo no puede demandar cuentas ni cambio. Eso pasó en El Salvador", resaltó el presidente costarricense.
Chaves anunció que propondrá al Congreso una legislación contra el crimen organizado modelada con las "excelentes leyes que ha adoptado El Salvador".
El presidente calificó de "aberración" el llamado del tribunal electoral costarricense para que los mandatarios extranjeros se abstengan de intervenir en la campaña, en un reciente fallo que sin embargo rechazó frenar la visita de Bukele.
Chaves, muy popular en su país con un discurso confrontativo, mantiene un abierto enfrentamiento con los otros poderes del Estado y es señalado por sus críticos de liderar un proyecto autoritario.
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