El senado votó y confirmó a Gina Haspel como la próxima directora de la CIA, a pesar de las persistentes preocupaciones sobre el papel que jugó en brutales interrogatorios a presuntos terroristas capturados después de los atentados terroristas del 11 de septiembre.

La votación final fue 54 a 45, con seis demócratas votando sí y dos republicanos votando no. Previamente, la agencia de inteligencia lanzó una campaña de relaciones públicas sin precedentes para reforzar la aspiración de Haspel.

John Brennan y Leon Panetta, exdirectores de la CIA, también participaron en la campaña; contactaron al menos a cinco de los seis demócratas que votaron a favor de la candidata de Trump, de acuerdo con fuentes que conocen el tema.

Hace algunas semanas, Haspel había comunicado a Trump que estaba dispuesta a dar un paso atrás debido a la polémica que levantó su candidatura. Trump insistió que ella era la indicada para ocupar el sillón principal de la CIA.

Fue Haspel quien le propuso a Trump expulsar a 60 diplomáticos rusos después de que un viejo espía ruso fuera atacado con gas químico en Inglaterra.

A fines del 2002, Haspel, entonces directora del área de contraterrorismo en la CIA, encabezó un centro de detención secreta en Tailandia donde dos sospechosos de Al Qaeda fueron sometidos a torturas de ahogamiento (submarino).

Laura Pitter, asesora de seguridad nacional de Human Rights Watch, calificó la confirmación de Haspel como “perversa”.