El Senado de Estados Unidos votó por cuatro medidas sobre el control de armas en el país, permitiendo que los demócratas y republicanos replanteen su política en torno a un tema controvertido y emocional que promete jugar un gran papel en un año electoral. La votación se reactivó tras la matanza en un club nocturno en Orlando que era popular entre la comunidad gay.

A pesar de que ambas partes presentaron propuestas para endurecer ciertas restricciones a la compra de un arma de fuego, los intentos de elaborar cualquier acuerdo se estancaron, incluso aquella iniciativa que impedía a los terroristas el acceso a armas de fuego.

Las cuatro propuestas consideradas y votadas ya no pudieron pasar por el Senado en diciembre pasado, tras el tiroteo mortal a manos de simpatizantes del Estado Islámico en San Bernardino, California.

En días pasados, desde el tiroteo en Orlando, tanto demócratas como republicanos han declarado en repetidas ocasiones que los terroristas no deberían ser capaces de comprar armas. Sin embargo, hay diferencias sustanciales entre las propuestas de ambos lados las cuales requieren 60 votos para seguir avanzando en el Senado.

Éste votó 47 a 53 para rechazar una medida de la senadora demócrata Dianne Feinstein, para que el fiscal general niegue la venta de armas de fuego y explosivos a los terroristas sospechosos. La senadora Heidi Heitkamp, de Dakota del Norte, fue la única demócrata que votó en contra de la medida, mientras que los senadores republicanos Kelly Ayotte, de Nueva Hampshire, y Mark Kirk, de Illinois, que enfrentan difíciles concursos de reelección, votaron a favor.

El Senado, en una votación de 53 a 47, también rechazó una alternativa republicana del senador John Cornyn, que permitiría a las autoridades retrasar una venta de armas a un sospechoso de terrorismo durante tres días o más, mientras un juez dictaminaba si existe una causa probable para negar la venta del arma de fuego por completo.

Ambas disposiciones contenían lenguaje que alentaba a las autoridades a investigar a aquel que hubiera estado en una lista de vigilancia terrorista en los últimos cinco años e intentará comprar un arma de fuego. Tal disposición tal vez no habría impedido que el tirador de Orlando comprara las armas que utilizó en la matanza de la discoteca, pero hubiera permitido que las autoridades estuvieran al tanto de cuándo las compró.

Las galerías del Senado estuvieron inusualmente llenas de visitantes para una tarde de lunes, entre ellos, personas que vestían camisetas anaranjadas que con la leyenda #BASTA de violencia con armas de fuego . Pero ninguna de las medidas logró los 60 votos necesarios para que avanzara.

Los demócratas dijeron que las propuestas del Partido Republicano eran inaceptablemente débiles, mientras que los republicanos afirmaron que las iniciativas demócratas imponían excesivas restricciones.

El estancamiento sobre el tema puso de relieve la presión en cada partido para ceder un poco en el emotivo asunto de las armas con las elecciones presidencial y legislativas a realizarse en noviembre. También resaltó el poder de la National Rifle Association, la cual urgió a sus numerosos y férreos miembros a que cabildearan ante los senadores para oponerse a las iniciativas de ley demócratas.

El líder de la mayoría en el Senado, el republicano Mitch McConnell, dijo que la matanza en Orlando muestra que la mejor manera de impedir los ataques de extremistas es derrotar a los grupos de ese tipo en el exterior.

Nadie quiere que los terroristas puedan comprar armas o explosivos , declaró McConnell. Dejó entrever que los demócratas aprovechaban las votaciones de la jornada para impulsar su agenda partidista o elaborar su próximo anuncio de campaña de 30 segundos .