Berlín. Alemania está siendo castigada con fuerza desde hace semanas por la pandemia de coronavirus tras haber sido elogiada por su gestión de la primera ola y sus autoridades penan para encontrar la respuesta adecuada.

“Globalmente, la situación es muy grave”· se alarmó el día de ayer 22 de octubre, el presidente de vigilancia sanitaria Robert Koch (RKI), Lothar Wieler, para quien el virus podría “propagarse de forma descontrolada” si no se hace nada.

Por primera vez desde el inicio de la epidemia, el número de casos supera las 10,000 nuevas infecciones diarias, y llegó a 11,287 en 24 horas según cifras divulgadas el jueves.

“Cuanto más se infecte la gente en ámbitos privados, más se propagará” el virus, advierte Wieler, que aboga por medidas de higiene y seguridad, además de “airear regularmente” los espacios cerrados.

Hasta ahora, Alemania había lidiado correctamente la crisis, e incluso durante el momento culminante en primavera, no había superado las 6,300 nuevas contaminaciones diarias.

Incluso evitó la saturación de sus hospitales y acogió decenas de pacientes procedentes de Italia, Francia o Bélgica.

El doble de enfermos

Alemania no es uno de los países más afectados por la resurgencia del virus, pero el número de enfermos en cuidados intensivos se ha duplicado en dos semanas: son ahora 964, de los cuales 430 con respirador. El récord se produjo a mediados de abril, con 2,933 “pacientes Covid” en cuidados intensivos.

Sin embargo, 21,401 camas de reanimación de las 29,799 que cuenta Alemania están actualmente ocupadas.

Alemania declaró un total de 380,762 contaminaciones desde el inicio de la epidemia del nuevo coronavirus y 9,875 personas han perdido la vida.

Aunque a nivel local vuelven poco a poco las restricciones como la obligación de llevar mascarilla o los cierres nocturnos de bares y restaurantes, la canciller Angela Merkel tiene dificultades en imponer medidas comunes a todo el país de estructura federal, donde prevalece la gestión sanitaria de los estados.