El Reino Unido, enfrentado al aumento de los precios del gas, tuvo que poner en marcha en las últimas semanas sus centrales eléctricas de carbón para garantizar el suministro de electricidad en el país, lo que podría retardar sus esfuerzos para la transición energética.

"En las últimas semanas, algunas centrales eléctricas de carbón han tenido que ser puestas en funcionamiento, incluidas las unidades de la central eléctrica de Drax", señaló en un comunicado a la AFP la compañía energética británica Drax.

Las centrales eléctricas de carbón, particularmente contaminantes, "han jugado un rol vital para poder mantener las luces encendidas en tanto el sistema energético se encuentra bajo una considerable presión", añadió.

Drax, operador de la central eléctrica a carbón más grande del país, ubicada en Yorkshire, en un principio planeaba abandonar el combustible fósil en 2021 y reemplazarlo por biomasa.

Pero la empresa indicó que extendería el uso de carbón si fuera necesario para ayudar al equilibrio de la red eléctrica, afectada en las últimas semanas, señaló este jueves su director al Financial Times.

Esto podría obstaculizar el compromiso del gobierno británico de renunciar totalmente al carbón en octubre de 2024. El país organiza la COP26, la conferencia climática mundial, en Glasgow en noviembre y apuesta a la neutralidad de carbono para 2050.