Las autoridades británicas advirtieron este miércoles a sus productores de alimentos que se preparen para un alza del 400% de los precios del dióxido de carbono, tras ampliar la ayuda estatal de emergencia para evitar una escasez de aves y carne provocada por el aumento del costo del gas natural al por mayor.

Los precios del gas natural se han disparado este año a medida que las economías volvieron a la actividad tras los confinamientos por el Covid-19, y la fuerte demanda por gas natural licuado en Asia ha reducido la oferta en Europa, lo que ha provocado una conmoción en industrias que dependen de la fuente de energía.

El dióxido de carbono (CO2) es un subproducto de la industria de los fertilizantes -la principal fuente de CO2 de Gran Bretaña- en la que el gas natural es el de mayor costo.

Las empresas de gas industrial, como Linde, Air Liquide y Air Products and Chemicals, obtienen su CO2 principalmente de las plantas de fertilizantes.

El aumento del precio del gas natural ha obligado a cerrar algunas plantas de fertilizantes en las últimas semanas, lo que ha provocado una escasez de CO2, que se usa para dar efervescencia a la cerveza y los refrescos y para aturdir a las aves de corral y los cerdos antes del sacrificio.

Al disminuir las existencias de CO2, Gran Bretaña llegó a un acuerdo con la empresa estadounidense CF Industries, que suministra alrededor del 60% del CO2 británico, para reanudar la producción en dos plantas que estaban cerradas porque no eran rentables debido a la subida del precio del gas.

Necesitamos que el mercado se ajuste, la industria alimentaria sabe que va a haber una fuerte subida del costo del dióxido de carbono", declaró a Sky News el secretario de Medio Ambiente, George Eustice.

"Tendrá que aceptar que el precio del CO2 aumente bruscamente, hasta unas 1,000 libras (unos 1,365 dólares) la tonelada desde las 200 libras la tonelada", dijo Eustice.

La ayuda de tres semanas a CF costaría "muchos millones, posiblemente decenas de millones, pero es para apuntalar algunos de esos costos fijos", dijo Eustice.

Un portavoz del primer ministro, Boris Johnson, dijo que el Gobierno estaba dando a CF la diferencia entre sus costos totales de producción y lo que recibe por la venta de CO2.

El secretario de Estado de Economía, Kwasi Kwarteng, que también es ministro de Energía, dijo a los legisladores que confiaba en que el país también podría conseguir otras fuentes de gas.

No estaba claro cómo afectaría la intromisión estatal de uno de los gobiernos menos intervencionistas de Europa al precio de los fertilizantes -otro costo clave para los productores de alimentos-, y si avivaría o no las demandas de otras industrias de gran consumo energético para obtener apoyo estatal.

¿Escasez en Navidad?

Los ministros, incluido Johnson, han descartado repetidamente las sugerencias de que podría haber escasez de alimentos tradicionales de Navidad, como el pavo asado, aunque algunos proveedores lo han advertido.

Kwarteng ha dicho que no se volverá a la década de 1970, cuando Gran Bretaña se vio asolada por los cortes de electricidad que convirtieron a la economía en el "enfermo de Europa", con semanas laborales de tres días y personas que no podían calentar sus hogares.

Pero el jefe del supermercado Iceland dijo que el acuerdo temporal para el suministro de CO2 no resolvería los problemas de la industria alimentaria.

"Un acuerdo de tres semanas no salvará la Navidad", dijo el director general Richard Walker. "Y desde luego no resolverá el problema a largo plazo".