Con su victoria ayer en la elección por el refrendo, el gobernador de Wisconsin, Scott Walker, dispuso una plantilla para los republicanos con miras a la carrera presidencial: grandes cantidades de dinero, una poderosa organización y un enorme entusiasmo entre su base de partidarios. ¿Podrá Mitt Romney igualar esta hazaña en noviembre?

Ambas partes examinarán los resultados en busca de pistas sobre si Wisconsin, que no ha votado por un candidato republicano a la Presidencia desde 1984, pero ha sido muy peleado en dos de las últimas tres elecciones, de nuevo se convertirá en un verdadero campo de batalla. Si llega a ser tan competitivo como lo fue en el 2000 y el 2004, el mapa electoral será más difícil para el presidente Barack Obama.

Al derrotar al alcalde de Mil­waukee, Tom Barrett, Walker asestó un duro golpe a los demócratas de Wisconsin, a los progresistas y a las filas del movimiento obrero organizado, que en conjunto lanzaron toda la carne al asador para enviar a casa al gobernador antes de que culminara la mitad de su mandato.

Pero si dañó significativamente al Presidente, quien mantuvo su distancia, no es claro.

Romney se apresuró a aprovechar los resultados e inferir implicaciones más extensas.

Obama no hizo comentarios sobre el resultado.

Romney podría aspirar a replicar el modelo de Walker en dos áreas. La primera es el dinero. Walker recaudó más de 30 millones de dólares para su campaña. Barrett juntó 4 millones de dólares. Romney no recaudará más que Obama; sin embargo, el candidato republicano puede contar con los Super PACs (comités de acción política) republicanos, los que podrían darle una ventaja global.

Obama comenzó su campaña hace más de un año en medio de las asunciones de que fácilmente podría colectar más que su oponente republicano. Pero los asesores de Obama se preocupan de quedar en desventaja presupuestal ante los Super PACs del Partido Republicano.

Aparte de la situación económica del país, esa disparidad en el potencial de financiamiento es la mayor preocupación de la campaña. Al final, el dinero no decidiría la elección en la final, pero actualmente Romney y los republicanos parecen tener la ventaja allí.