El secretario de Estado, Mike Pompeo, mantuvo “un encuentro secreto” con el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un. La reunión fue parte de un esfuerzo entre las partes para sentar las bases para el futuro encuentro entre Donald Trump y Kim Jong-un sobre el programa de armas nucleares de Corea del Norte, según dos personas familiarizadas con la misión secreta, que solicitaron el anonimato debido a la naturaleza altamente clasificada de las conversaciones.

La misión, que no se había informado anteriormente, se produjo durante Semana Santa, poco después de que Pompeo fuera nombrado.

La información fue divulgada el mismo día que el propio Trump aseguró desde su club privado de Mar-a-Lago, que Washington y Pyongyang han tenido contactos directos “a muy alto nivel”.

Trump dijo que se sentaría con Kim, probablemente, a principios de junio o antes. También sostuvo que se están considerando cinco lugares para el histórico encuentro que mantendrá con el dictador norcoreano.

Aproximadamente una semana después del viaje de Pompeo a Corea del Norte, funcionarios estadounidenses dijeron que Kim estaba dispuesto a negociar una potencial desnuclearización.

La CIA se negó a comentar. La Casa Blanca alegó que no discutiría los viajes del director de la CIA.

El gobierno de Corea del Norte también rechazó hacer comentarios.