El Presidente estadounidense Barack Obama prometió ayudar al estado de Alabama a recuperarse de los devastadores tornados de los últimos días, luego de haber evaluado los daños en la región.

"Quiero hacer un compromiso con las comunidades de aquí, vamos a hacer todo lo posible para ayudar en la reconstrucción de estas comunidades", declaró Obama después de recorrer los barrios arrasados en la ciudad de Tuscaloosa, Alabama.

"No podemos traer de regreso a los que se han ido, están junto a Dios en este momento", comentó.

"El daño a la propiedad, que es obviamente amplio, es algo respecto a lo cual podemos hacer algo.

Los tornados que sacudieron el sureste de Estados Unidos los últimos días dejaron hasta el momento al menos 313 muertos.

Mientras continúan las tareas de búsqueda de desaparecidos, las autoridades advierten que el número definitivo de muertes probablemente no se conocerá hasta dentro de varios días.

En Alabama, el estado más afectado, la cifra de muertos alcanza los 210, con más de mil 700 heridos y hasta un millón de personas sin electricidad.

La desesperación se reflejaba en la cara de residentes de ciudades y pueblos azotados por las feroces tormentas de esta primavera, mientras recuperaban lo que quedó de sus hogares, comercios y escuelas, en escenas de devastación más propias de zonas de guerra y terremotos.

Ante la magnitud del desastre, las autoridades decretaron el estado de catástrofe mayor en Alabama, según dijo el gobernador Robert Bentley en Tuscaloosa, una de las de mayor destrucción.

También fue declarado el estado de emergencia en Arkansas, Kentucky, Georgia, Mississippi, Misouri, Tennessee y Virginia, cuyos gobernadores solicitaron a la Guardia Nacional que los ayude en las operaciones de limpieza y rescate.

La firma estadounidense Eqecat, especializada en la evaluación de riesgos, estimó que los daños que dejaron los tornados costarían entre 2 mil y 5 mil millones de dólares a las empresas aseguradoras.

DOCH