Tampa. Impulsado por mayores recursos y un estilo agresivo, Mitt Romney obtuvo anoche una victoria decisiva en las primarias de Florida, con lo que asestó un duro revés a su principal rival, Newt Gingrich, y se colocó nuevamente en una posición de vanguardia en la carrera por la nominación presidencial republicana.

Su victoria, la segunda del año junto con dos derrotas, le da al exgobernador de Massachusetts un muy necesario impulso a medida que el concurso del Partido Republicano se mueve al oeste para los caucus de Nevada el próximo sábado. Es muy probable que Romney repita su victoria del 2008 en ese estado.

Romney, cuya derrota en Florida hace cuatro años puso fin a sus esperanzas de ganar la nominación, atrajo un apoyo sólido en todo el estado del sol y entre los grupos clave, lo que impulsó su rápida recuperación luego de su derrota contra Gingrich en Carolina del Sur hace 10 días.

Ante un entusiasmado público en Tampa, Romney utilizó su discurso de victoria para poner en la mira al presidente Obama y sus antecedentes en la economía del país. El liderazgo se trata de tomar responsabilidad, no de poner excusas. Señor Presidente, usted fue elegido para dirigir.

Usted optó por seguir. Ahora es el momento para que usted se quite del camino .

Romney también se refirió al tono de la campaña en Florida. Los demócratas, dijo, puede que crean que la campaña por las primarias en Florida dejaría a los republicanos divididos y débiles. Una primaria competitiva no nos divide, nos prepara. Y cuando nos reunamos aquí, en Tampa, dentro de siete meses para nuestra convención, el nuestro será un partido unido con un boleto ganador por Estados Unidos , destacó.

Una vez más, la primaria de Florida ha alterado la dinámica de la carrera del Partido Republicano. Durante el resto de febrero, cinco contiendas más serán disputadas en un terreno muy favorable para Romney. Eso deja a Newt Gingrich el desafío de tratar de consolidar para sí el voto conservador, si su intención es la de tratar de revivir su candidatura.

Romney le llevó una ventaja de dos dígitos a Gingrich. Rick Santorum, quien tuvo que interrumpir su campaña luego de que su hija fuera hospitalizada, fue un distante tercer lugar. Ron Paul, que en realidad no representó una competencia, llegó en cuarto.