Cúcuta. Vistiendo camisetas de camuflaje y botas de combate, un grupo de milicia venezolana se forma en la ciudad colombiana de Cúcuta mientras su comandante, un sargento retirado, habla de planes para tomar ciudades al otro lado de la frontera antes de ir a Caracas para ayudar a derrocar al presidente Nicolás Maduro.

Ocho hombres, que se identificaron con exintegrantes de la policía, el ejército y servicios de inteligencia venezolanos, se reunieron cerca de la tensa frontera de los dos países, desde donde dijeron que liderarán un ataque destinado a derrocar a Maduro y entregarle el poder al líder opositor Juan Guaidó.

Tras hablar de la esbozada Operación Venezuela, el sargento retirado del ejército, Eddier Rodríguez, aseguró que hay alrededor de 150 hombres listos para participar con su grupo. Reuters no pudo confirmar de forma independiente el estatus de los ocho hombres ni el tamaño de la milicia.

“El objetivo es liberar a nuestro país”, dijo Rodríguez, de 37 años, quien asegura que en los últimos meses trabajó como guardia de seguridad privada en Bogotá. “Somos tropas que estamos dispuestas a dar la vida si es necesario, así sean los 150 que entremos”.

El grupo asegura que está abierto a recibir ayuda financiera y logística de gobiernos y particulares, aunque admite que hasta ahora sus llamados no han tenido éxito.

Sería capturado

El director de fronteras del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, Víctor Bautista, dijo que cualquier grupo que tome las armas será considerado una organización paramilitar y las autoridades capturarán a sus integrantes.

“Alguna actividad de tipo militar sería de total ilegalidad en nuestro territorio y serían obviamente judicializadas las personas”.

Un oficial del ejército colombiano, que solicitó no ser identificado, admitió que la inteligencia militar conoce de la existencia de grupos de milicias venezolanas y no descartó que planeen volver a cruzar la frontera hacia su país.

El gobierno de Colombia sostiene que apoya todo esfuerzo diplomático para presionar la salida de Maduro, sin acciones militares.

Se estima que 1.2 millones de venezolanos llegaron a Colombia en los últimos años huyendo de una dolorosa recesión e hiperinflación que ha dejado a millones de personas enfrentando hambre y escasez de productos básicos.

La oposición venezolana tiene un acuerdo para que Colombia proporcione a los desertores alimentación capacitación laboral.

Los gastos de alojamiento y alimentación de los militares venezolanos que desertaron son pagados por el gobierno de Colombia y la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados.