El exministro centroizquierdista Laurentino Cortizo asumió el lunes como presidente de Panamá para el período 2019-2024 prometiendo acabar con la corrupción y cerrar la brecha social en el país latinoamericano.

A principios de mayo, Cortizo, un empresario ganadero de 66 años de edad, del Partido Revolucionario Democrático (PRD), ganó la contienda electoral sobre el excanciller Rómulo Roux, en los comicios presidenciales más cerrados en décadas.

"Tenemos retos monumentales, grandes tareas nacionales (...) el combate contra la pobreza y la desigualdad", dijo Cortizo tras asumir el cargo en un centro de convenciones en Ciudad de Panamá. "El país de la bonanza no puede esconder el país de la miseria".

Como en la campaña que lo llevó al Palacio presidencial de Las Garzas, Cortizo prometió el lunes limpiar la imagen del país tras los recientes escándalos de corrupción vinculados a la brasileña Odebrecht y el destape de los "Papeles de Panamá", que ventiló millones de documentos sobre evasión fiscal de ricos y poderosos.

Transparencia Internacional ubica a Panamá como uno de los países con mayor corrupción en el mundo.

"Venimos de una década perdida de corrupción e improvisación, de robarse el dinero de los panameños. La corrupción nos roba a todos y amenaza nuestro futuro", agregó. "No habrá intocables, ni aunque sean ministros, diputados, grandes empresarios y empezando por el propio presidente".

Impulsada por el sector financiero, los ingresos del canal y el gasto en infraestructura, la economía de Panamá ha crecido a un promedio anual del 5.3% bajo el mandato de Juan Carlos Varela. Sin embargo, el istmo se mantiene como una de las naciones más desiguales del mundo.

Cortizo adelantó algunas de sus primeras medidas que presentará al Congreso, donde tiene mayoría, como una propuesta para dotar al país de un nuevo orden constitucional y una nueva ley de contrataciones públicas.