Con el abrumador resultado de elecciones primarias del pasado 10 de agosto, Nicolás Dujovne sintió que se tenía que ir del Ministerio de Hacienda de Argentina. La lectura que hizo es que el ajuste fiscal fue más duro de lo previsto para los argentinos. Y se lo expresó al presidente Mauricio Macri: el martes 13 de agosto lo plasmó en la renuncia a su cargo como ministro de Hacienda, al que había asumido a principios de 2017, en reemplazo de Alfonso Prat-Gay.

En el gobierno se pusieron a buscar un reemplazo para un puesto clave como el de ser el que encabeza las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y, a su vez, tiene que poner el orden a los gastos en las distintas dependencias dentro del plan de ajuste fiscal en marcha. Pero a su vez se sabía que tenía que ser alguien de adentro: a menos de cuatro meses del 10 de diciembre, fecha de expiración más palpable luego del domingo 10 de agosto, un "outsider" sería difícil que tome la tarea.

En línea paralela a lo que ocurrió adentro del gobierno en la búsqueda de un reemplazo, hacia afuera los rumores eran cada vez más fuertes: de la posible salida de Dujovne del gobierno aparecieron reemplazantes, versiones de enfermedad, de período de transición, hasta que ayer sábado por la tarde llegó la carta original.

"En virtud de las circunstancias, la gestión que lideras necesita una renovación significativa en el área económica", dice la misiva presentada el martes pasado a Macri, pero oficializada el sábado.

En el entorno de Dujovne aseguraron que entre las razones de su alejamiento está la lectura que hizo el ahora exministro del resultado, que dio un 47% al Frente de Todos de Alberto Fernández y un 32% a Macri, 15 puntos por debajo. “Entendió que el ajuste fiscal se sintió más fuerte de lo que se preveía”, reconocieron.

“Entendió que el ajuste fiscal se sintió más fuerte de lo que se preveía”, reconocieron en el entorno de Nicolás Dujovne.

Dujovne mostró como logro, a lo largo de sus 32 meses en Hacienda, el importante ajuste fiscal llevado a cabo, con una reducción del peso del gasto público, que en el último año empezó a ser insuficiente y se subieron impuestos.

El propio exministro dijo en noviembre del 2018 una frase que causó polémica. "Nunca se hizo un ajuste de esta magnitud sin que caiga el gobierno", afirmó, con la intención de mostrarlo que consideraba una virtud.

La lectura social fue opuesta. Es que con tarifas de servicios públicos que crecieron en magnitud en la proporción gastada en los hogares, derivadas de la reducción de subsidios; el cambio en la fórmula de movilidad jubilatoria, que implicó que una reducción en la porción destinada a los jubilados; el freno en la obra pública, que no ayudó al alicaído sector de la construcción (con efecto en el empleo); entre otros, gran porción de los argentinos se preparaban para demostrar en las urnas su descontento con el plan económico macrista. 

No cayó un gobierno con el ajuste, pero en una democracia que muestra empezar a gatear, la población manifestó estar en desacuerdo.

Etapa de Lacunza 

Un nuevo capítulo empieza ahora, con el economista Hernán Lacunza, ministro de Hacienda de María Eugenia Vidal en provincia de Buenos Aires, como titular de Hacienda. Una etapa en la que la expectativa es más de continuidad que de grandes modificaciones. Damián Bonari, ex número dos de Lacunza en Buenos Aires, quedaría como ministro en la provincia.

Hernán Lacunza fue designado para sustituir a Dujovne, como ministro de Hacienda. Foto: Reuters
Hernán Lacunza fue designado para sustituir a Dujovne, como ministro de Hacienda. Foto: Reuters

Aún no fue confirmado si seguirá en Hacienda el equipo que trabajó con Dujovne estos años, aunque se estima que sí, para que no haya más cambios.

Lacunza tendrá que sentarse en las próximas semanas con los técnicos del FMI, encabezados por el italiano Roberto Cardarelli, a negociar cómo avanza el programa stand-by

Hay muchas dudas de cuál será el impacto final de las medidas anunciadas la semana pasada y si, con estas, aún se alcanzará la meta prometida al organismo de comprimir del déficit primario (antes del pago de intereses de la deuda) a cero.

Es que entre todos los anuncios, se prevé que el gasto sume unos 60,000 millones de pesos argentinos, es decir, un 0.3% del PIB. Desde el gobierno dijeron que se reasignarán partidas y que la propia dinámica macro, impactada por la aceleración de la inflación, ayudará. Pero hay duda de si una caída mayor en la actividad no lo hará en sentido contrario.

Desde el FMI aún no confirmaron cuándo llegará la misión a Buenos Aires. Estaba previsto que fuera luego de las elecciones primarias y algunos funcionarios confirmaron a El Cronista que tenían agendados encuentros para la semana que ahora comienza.