Washington. Mark Zuckerberg decidió dar la cara ante el Congreso estadounidense pero desairó una invitación a presentarse ante un panel de legisladores británicos.

El fundador de la red social deberá explicar ante representantes y senadores de su país cómo se filtraron los datos de 50 millones de usuarios de Facebook que la empresa Cambridge Analytica habría utilizado durante las campañas del Brexit y las presidenciales que ganó Donald Trump.

Facebook indicó el martes que la firma había recibido invitaciones para testificar ante el Congreso y que estaban conversando con los legisladores. Aunque todavía no se saben los detalles de su comparecencia, según reportaron CNN y el Washington Post, Facebook dio indicios de que Zuckerberg preparaba una declaración para llevar a los legisladores de su país.

El fundador de la red social ha sido invitado por tres comités distintos, entre los que figura el Judicial del Senado, para una audiencia el 10 de abril.

En Gran Bretaña, Zuckerberg también fue citado a declarar, ante el Comité de Cultura de la Cámara de los Comunes, aunque sugirió que su jefe de productos, Chris Cox, sí viajará para dar testimonio una vez que los diputados regresen de sus vacaciones de Semana Santa. La proposición no fue bien recibida por los parlamentarios.

“Dada la evidencia extraordinaria que hemos escuchado hasta ahora, es verdaderamente increíble que Mark Zuckerberg no esté preparado a venir para ser cuestionado”, declaró el presidente de la Comisión de Medios, Damian Collins. “Le pediría sin duda que se lo piense otra vez si le importa algo la gente que utiliza los servicios de su compañía”, insistió.

Testimonio de principal fuente

Ese mismo día, Christopher Wylie, el excerebro de Cambridge Analytica que contó a un grupo de periódicos y a Channel 4 durante un año todo el vínculo entre Facebook y Cambridge Analytica, declaraba y azoraba a los legisladores británicos con sus revelaciones sobre la manipulación de las elecciones y del Brexit. Advirtió que los resultados del Brexit podrían haber sido influenciados por el trabajo de Vote Leave, también vinculada a Cambridge Analytica.

“Mi mayor preocupación es que Cambridge Analytica va alrededor del mundo minando las instituciones. Es como el moderno colonialismo aparece ahora”, describió. “Sería una vergüenza si, en el momento en que se establezca que el voto Brexit fue establecido por engaño, Gran Bretaña se haya ido de la Unión Europea”, alertó.

“El Brexit no habría sucedido son Cambridge Analytica”, comentó a El País.

Disculparse tarde, como Mark Zuckerberg, es un error

Hace unos meses, una empresa de trenes de Japón envió un comunicado pidiendo perdón a los viajeros porque un tren había salido de la estación 20 segundos antes de la hora prevista. Una anécdota para comprender la importancia de la disculpa en el país nipón, donde la genuflexión es lo mínimo cuando se pide perdón.

Pero el arte de la disculpa varía según el continente, la empresa y el líder. El último al que se le ha juzgado su savoir faire en el terreno del arrepentimiento ha sido Mark Zuckerberg, quien ha tenido que disculparse —lo hizo el domingo a través de un anuncio en la prensa británica—- tras el escándalo de la filtración de datos de Facebook. “Su declaración llegó tarde. Primero reaccionó a la defensiva cuando afirmó que lo ocurrido no constituía una violación, aunque después rectificó reconociendo que la empresa cometió errores y explicando cuáles son los siguientes pasos que Facebook tomará. El tiempo corre en contra del líder cuando hay un error importante”, considera la profesora de IE Business School experta en Liderazgo, Margarita Mayo. “Respondió muy tarde y no cumplió con sus propios ideales”, añade Finn Janning, profesor de Recursos Humanos de TBS Barcelona.

En lo que también coinciden ambos expertos es en la importancia de reconocer el fallo. “Un líder no sólo debe admitirlo, sino que tiene que dar explicaciones de por qué ha ocurrido y qué pasos se van a poner en marcha para que no vuelva a suceder”.

Además de los tiempos, los líderes deben manejar el lenguaje y el canal por el que transmiten sus declaraciones. Como sentencia Mayo, “hay que evitar el tono defensivo y optar por uno abierto y de aceptación. Y el mejor canal para expresar el error es el personal porque ayuda a reparar la relación de confianza que se ha perdido”.

Muchos líderes aprovechan el reconocimiento del error para, inmediatamente, llevar la atención hacia algo que han hecho bien. La pregunta es si conviene contrarrestar el mensaje con un hecho positivo: “Este fenómeno se denomina compensación moral y no ayuda a reparar el fallo”, responde la profesora de IE.

Para el experto de TBS Barcelona, “la disculpa debe ser independiente de cualquier otra cosa; mezclarla con algo positivo denota que no estás centrado en la situación adversa o que el líder tiene prisa por olvidarse de todo”. Y probablemente eso sea muy cierto. (Con información de Expansión / RIPE)