Fairfield. La larga y triste tarea de enterrar a los niños muertos en la masacre de Newtown comenzó ayer por la tarde bajo cielos grises.

Los primeros dos funerales de los niños ocurrieron a 40 kilómetros de distancia entre sí, uno en Long Island Sound y el otro en Newton.

En Fairfield, familiares y amigos se reunieron para recordar a Noé Pozner, el más pequeño de los niños víctimas del tiroteo. Pozner acababa de cumplir seis años el 20 de noviembre.

El gobernador demócrata de Connecticut, Dan Malloy, llegó al servicio antes del mediodía, en la primera de muchas visitas para transmitir el dolor del Estado.

En el exterior de la funeraria había por lo menos dos docenas de agentes de la policía en la calle, así como perros de la policía estatal que examinaban todos los elementos introducidos, incluso ramos de flores. Una tristeza terrible se cernía sobre el lugar.

Ver un ataúd tan pequeño me dejó literalmente sin palabras , indicó el teniente James Pérez, de la policía de Fairfield.

En Newtown, otro funeral comenzó a la 1 de la tarde para otro menor de seis años, Jack Pinto.

Pinto era un fanático de Gigantes de Nueva York y fue honrado por el receptor del equipo, Víctor Cruz, en el juego del domingo. Cruz escribió en sus zapatos la leyenda: Jack Pinto, mi héroe .

El servicio estaba previsto en la funeraria Honan, la cual albergará 11 velorios en los próximos días.

Incluso antes del primero de 11 servicios, la multitud de dolientes fue abrumadora, la fila de autos afuera del edificio se extendió por más de 1 kilómetro. Decenas de personas permanecieron afuera de la puerta principal protegiéndose de la incesante lluvia con paraguas.

Algunos eran niños que vestían sudaderas con el logo de la escuela Newtown. Otros llevaban camisetas de Gigantes.

EL MENSAJE DE OBAMA

Entre tanto, el presidente Barack Obama prometió utilizar todo el poder que tiene su oficina para proteger a los niños del país, lo que aumentó la posibilidad de que se realicen cambios en las políticas para frenar la violencia generada por las armas de fuego luego de la masacre en la primaria de Newton.

Porque ¿qué otra opción tenemos? , manifestó un sombrío Obama durante el velatorio la noche del domingo en la comunidad de Newtown, Connecticut. No podemos aceptar que eventos como éste se conviertan en una rutina. ¿Estamos realmente preparados para asegurar que somos impotentes ante semejante carnicería? ¿Que la política es demasiado difícil?

El recién reelegido Presidente ofreció pocos detalles sobre cómo pensaba proceder, limitándose a decir que va a colaborar con la policía, con los profesionales de la salud mental, con los padres y los educadores en las próximas semanas. Apenas unos días después del tiroteo, Obama ya se enfrenta a la presión de sus compañeros demócratas y del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, para hacer frente a la legislación de control de armas, un tema polémico que evitó mientras buscaba un segundo mandato.

Pero el tiroteo del viernes, que dejó 20 niños y ocho adultos muertos, parece haber estimulado un examen de conciencia por parte de Obama, quien expresó al Gobernador de Connecticut que el viernes fue el día más difícil de su Presidencia. En declaraciones a los familiares de las víctimas y a personal de primera respuesta, Obama expuso el domingo que había reflexionado sobre si el país hace lo necesario para dar a sus hijos, la oportunidad que se merecen para vivir sus vidas con felicidad y con propósito .

Si somos verdaderamente honestos con nosotros mismos, la respuesta es no. No estamos haciendo lo suficiente y vamos a tener que cambiar , afirmó Obama.

El domingo marcó la cuarta vez en la Presidencia de Obama que ha viajado a una comunidad sacudida por un tiroteo masivo. Este verano hizo una visita similar a Aurora, Colorado, donde una docena de personas murieron en un ataque dentro de un cine. (Con información de Associated Press)

ENCUESTA DE THE WASHINGTON POST

SE REVIERTE LA OPINIÓN DE LOS ESTADOUNIDENSES ACERCA DE LOS TIROTEOS

Más de la mitad de los estadounidenses ven la matanza ocurrida en la primaria Sandy Hook el viernes pasado como un signo de problemas más graves de la sociedad y no sólo como el acto aislado de un individuo perturbado, de acuerdo con un nuevo sondeo de The Washington Post y ABC News.

El hallazgo revierte una tendencia reciente en la que el público veía las masacres en Aurora, Colorado, y en Tucson, Arizona, como aberraciones que no reflejaban los problemas subyacentes en la cultura estadounidense. Así como ocurre en medio de nuevos llamados a la prohibición de armas de asalto por parte de los defensores antiarmas y de los legisladores, incluidos algunos que habían sido devotos defensores del derecho a portar armas.

Pero el sondeo no mostró un cambio significativo en la opinión pública sobre el tema de las armas en sí. Una clara mayoría de los estadounidenses continuará apoyando una prohibición nacional de cargadores de alta capacidad -del tipo que fue utilizado en Sandy Hook semana pasada- y en otros asesinatos recientes. Poco más de la mitad apoya la prohibición de armas de fuego semiautomáticas, que se cargan automáticamente cada vez que se aprieta el gatillo. Al mismo tiempo, casi tres de cada cuatro estadounidenses aún se oponen a la prohibición de la venta de todas las armas de fuego, excepto para funcionarios de la ley.

Ayer, mientras el pueblo de Newtown, Connecticut, comenzaba a enterrar a sus muertos, el senador Joe Manchin, un demócrata conservador y miembro de las Asociación Nacional del Rifle, afirmó que la masacre dejó en claro la necesidad de considerar las nuevas regulaciones sobre armas de asalto. (Debbi Wilgoren, Jon. Cohen y Rachel Weiner)

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