A menos de una semana de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, el presidente François Hollande multiplica las advertencias contra el riesgo de un duelo final entre la ultraderechista Marine Le Pen y el izquierdista radical Jean-Luc Mélenchon.

Desde hace dos meses, Hollande recorre las provincias francesas, con hasta cuatro visitas en el terreno por semana. En cada estrado, lanza la misma advertencia: no cedan a las sirenas del populismo, a la tentación del repliegue.

Si nos cerramos, si tenemos menos intercambios con el mundo, como algunos proponen, si fabricamos sólo para nuestro mercado (...) no tendremos salidas suficientes para nuestros productos , lanzó en Besanzón (centro-este), en referencia a los programas proteccionistas de Le Pen y Mélenchon.

Un partido no llega al poder sin que los ciudadanos lo hayan escogido, en democracia. Y el primero de ellos, el jefe de Estado, si no advierte, si no actúa (...) sería también el primer responsable de la llegada al poder de un partido de extrema derecha en Francia , señaló el mandatario en una entrevista.

Últimos intentos

Ayer, lunes de Pascua, los candidatos intentaron convencer al segmento de los indecisos (una tercera parte del electorado). Emmanuel Macron, quien se somete por primera vez al sufragio universal, llenó la sala de conciertos parisina de Bercy, con capacidad para unas 20,000 personas.

El próximo domingo vamos a cerrar la página de los últimos 20 años, nuestra generación está lista para el cambio , proclamó Macron, quien con 39 años se presenta ante los franceses como una alternativa a los políticos que han gobernado el país desde hace décadas.