Londres.- El líder conservador David Cameron ofreció a los liberal demócratas de Nick Clegg un acuerdo "global" de gobierno para poner fin a la incertidumbre creada por las elecciones británicas, pero el primer ministro Gordon Brown anunció que todavía no se rinde.

"Quiero hacer una oferta grande, abierta y global a los liberal demócratas", declaró Cameron, el ambicioso político de 43 años que espera volver a llevar a los conservadores al poder por primera vez desde 1992, en Londres, sin precisar si estaba proponiendo una coalición o un acuerdo de gobierno a la tercera fuerza parlamentaria británica.

"Creo que tenemos una base fuerte para un gobierno fuerte", agregó Cameron, cuyo partido ganó los comicios del jueves pero sin lograr la mayoría absoluta necesaria para desalojar a Brown de Downing Street.

El líder conservador destacó su coincidencia en la necesidad de llevar a cabo una reforma "urgente" del sistema político, aunque reiteró su apoyo con matices al sistema electoral uninominal mayoritario vigente que Clegg prometió cambiar radicalmente durante la campaña.

Sin embargo, también puso sobre la mesa algunos de los temas en los que existen serias divergencias, como la relación con Europa, la inmigración o el sistema de disuasión nuclear, y dijo que no descartaba la opción de gobernar "en minoría".

Explorarán propuestas

Los dos líderes de la oposición mantuvieron posteriormente una conversación telefónica. "Convinieron explorar más las propuestas con miras a un programa de reforma política y económica", dijo un portavoz del partido de Clegg.

Los liberal demócratas tienen previsto reunirse el sábado a las 11:00 GMT.

La oferta de Cameron llegó después de que Clegg, que podría tener la llave del próximo gobierno pese a unos resultados decepcionantes, declarara que los conservadores tenían "prioridad" para tratar de formar gobierno.

Según los resultados oficiales, los 'Tories' disponen de 306 diputados en la Cámara de los Comunes, 20 menos que la mayoría absoluta fijada en 326 escaños, los laboristas 258, los liberal demócratas 57.

Después de 13 años en el poder, esto es un nuevo golpe para los laboristas, que desde la noche del jueves declararon su intención de aferrarse al poder buscando una coalición con los Lib Dems.

"Cameron y Clegg tienen claramente derecho a tomarse el tiempo que crean necesario", declaró este viernes el primer ministro sin conceder por ello la derrota, la más severa que sufre su partido desde 1983.

Y si estas discusiones "no dan nada", agregó inmediatamente, "entonces por supuesto estaría dispuesto a hablar con Clegg de los temas en los que puede haber algún tipo de acuerdo entre nuestros partidos", citando, como su rival, la reforma del sistema electoral en primer lugar.

Brown, en la encrucijada

Según la convención constitucional británica, el primer ministro saliente, en este caso Brown, de 59 años, puede o bien dimitir o bien mantenerse en el poder para tratar de formar un gobierno.

Brown reiteró este viernes en un comunicado divulgado por Downing Street que su "deber como primer ministro es dar todos los pasos para garantizar que Gran Bretaña tiene un gobierno fuerte, estable y de principios".

El proceso de negociación hasta la formación de un gobierno podría ser largo y complicado. La última vez que hubo un Parlamento sin mayoría, en 1974 y también en contexto de crisis económica, se convocaron nuevos comicios a los pocos meses.

La incertidumbre sobre el futuro político empezó a tener consecuencias en la economía, cuando Gran Bretaña se recupera a duras penas de la recesión.

La libra esterlina tocó este viernes un mínimo en más de un año frente al dólar, y se derrumbó ante el euro, mientras que la tendencia en la bolsa de Londres era a la baja.

"Cuanto más se alarguen las discusiones políticas, más nerviosos se pondrán los mercados", resumió Ben Potter de IG Markets.

La jornada electoral, en la que se registró una participación del 65%, superior a la de 2005, estuvo empañada por problemas en los colegios electorales, donde miles de personas se quedaron sin votar, algunos por las largas colas y otros por la falta de papeletas.