En la noche de los caucus de Nevada, Mitt Romney fue anfitrión de una fiesta en Las Vegas como si se tratara de la victoria presidencial, para celebrar su triunfo en Nevada. Newt Gingrich convocó a una conferencia de prensa donde insistió que su derrota no frenaría su esfuerzo. El exsenador Rick Santorum ya se encontraba muy lejos de ahí.

Al evaluar que sus posibilidades de ganar en Nevada eran pocas, dio un brinco y se dirigió a reunirse con los votantes de Colorado.

La disposición de Santorum de escabullirse de Nevada, y de Florida antes de este estado, para centrarse en los siguientes tres procesos de nominación republicana en Colorado, Minnesota y Missouri, dio sus frutos el martes con la arrolladora victoria de Santorum en los tres concursos, con lo que la carrera por la nominación presidencial se ha reconfigurado una vez más.

En los nueve días desde que se vio obligado a dejar brevemente su campaña, justo antes de la primaria de Florida el 31 de enero para estar con su hija hospitalizada, Santorum pasó casi todo su tiempo en los tres estados que votaron el martes, apostándole a que su victoria en estos concursos revivirían su aletargada campaña.

Gran parte del éxito de Santorum vino de simplemente aparecerse, de invertir la mayor cantidad de tiempo en esta estrategia para lograr este tipo de victoria , expuso el estratega republicano Ron Bonjean.