España y Portugal se convirtieron este miércoles en los primeros países de la Unión Europea en recibir el visto bueno de la Comisión Europea para sus planes de recuperación, financiados con un empréstimo común inédito y destinado a superar las devastadoras consecuencias económicas de la pandemia.

"La Comisión Europea decidió dar luz verde al plan español de recuperación y resiliencia", afirmó en Madrid la presidenta de la institución, Ursula von der Leyen, pocas horas después de haber validado en Lisboa el plan portugués y antes de continuar con su gira el jueves en Atenas y Copenhague.

Con una economía especialmente golpeada por la pandemia, España será el segundo mayor beneficiario, tras Italia, del mega plan de reativación poscovid de 750,000 millones de euros (unos 910,000 millones de dólares), negociado duramente por los 27 hasta su adopción en julio de 2020.

Madrid debe recibir 70,000 millones de euros en subvenciones directas, y otros tantos en forma de préstamos, es decir un total de 140,000 millones de euros (170,000 millones de dólares).

La dirigente europea fue recibida por el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, en la sede de Red Eléctrica de España (REE), ya que el país pretende dedicar la mayor parte de su plan a la transición ecológica.

"Hoy es un día histórico, para España (...), pero también para Europa", afirmó Sánchez, recordando que su plan contiene "más de 100 reformas estructurales", demandadas por Bruselas a cambio de los fondos.

Horas antes, la presidenta de la Comisión visitó en Lisboa un centro pedagógico dedicado a las ciencias para ilustrar la voluntad de Portugal, que debe recibir 16,000 millones de euros a fondo perdido, de invertir en innovación y educación.

Presidente de turno del Consejo Europeo, Portugal quiso dar ejemplo en abril convirtiéndose en el primer país que presentó a Bruselas sus proyectos de inversión.

La presidenta de la Comisión agradeció también a Lisboa, por haber "desempeñado un papel crucial para hacer del mecanismo de reactivación una realidad" y a Madrid por su "excelente" cooperación durante las negociaciones.

El gran plan de recuperación europeo "es nuestra única posibilidad de avanzar hacia una sociedad más verde, más digital, más sostenible", subrayó Von der Leyen.

La mayor parte de los otros Estados miembros también han presentado sus planes e irán recibiendo la visita de Von der Leyen, quien este miércoles viajó por primera vez con el "pasaporte sanitario" europeo, que entrará oficialmente en vigor el 1 de julio.

El Consejo Europeo dará después su aprobación formal, en un plazo de un mes después de la validación de la Comisión. Las primeras transferencias están previstas para julio.

Economías devastadas

Portugal y España, "dos países del sur de Europa que en el pasado no se sentían acompañados por la perspectiva europea, ahora han notado un extraordinario respaldo y generosidad por parte de sus socios del norte", señaló a AFP Toni Roldán, director del centro de investigación de política económica EsadeEcPol en Madrid.

El clima político en Europa ha cambiado favorablemente para ambos países, que durante la crisis de la deuda de 2011 sufrieron junto con Grecia los ataques de los llamados 'países frugales', irritados por tener que financiar los gastos de sus socios del sur de la Unión Europea, según ellos menos virtuosos en cuanto a finanzas.

España fue uno de los países más castigados por la primera ola de la pandemia del coronavirus, en la primavera boreal de 2020, mientras que Portugal vivió su peor momento a inicios de este año. Ambas economías, muy dependientes del turismo, se resintieron gravemente.

Mecanismo inédito

Para financiar estas inversiones, los países de la Unión Europea se pusieron de acuerdo sobre un mecanismo inédito que les permitió realizar el martes una primera emisión de deuda común, por un cantidad de 20,000 millones de euros, celebrada por Von der Leyen como "la mayor operación" de este tipo jamás realizada en Europa.

El recurso común al endeudamiento es una herramienta sin precedentes que encarna la solidaridad europea frente a la crisis del Covid-19. Este dinero debe facilitar la modernización de la economía europea, con la ecología y la tecnología digital como objetivos prioritarios.

Estas inversiones financiarán, entre otros, la renovación térmica de edificios, proyectos ferroviarios, puntos de recarga para vehículos eléctricos, redes de telecomunicaciones de alta velocidad o infraestructuras para el almacenamiento de datos.

La Comisión prevé recaudar de aquí a final de año 100,000 millones de euros en títulos a largo plazo para financiar los planes nacionales de recuperación.