Canberra. La primer ministro australiana, Julia Gillard, tropezó mientras la policía antidisturbios le ayudaba a salir de entre una multitud de manifestantes, después de una ceremonia para conmemorar ayer el Día Nacional de Australia.

Parecía estar angustiada mientras era sacada de entre los manifestantes, pero resultó ilesa.

Unos 200 partidarios de los derechos indígenas rodearon un restaurante de Canberra y golpearon las ventanas, mientras que Gillard y Tony Abbott, líder de la oposición, se encontraban dentro en una ceremonia de premiación.

Alrededor de 50 policías escoltaron a los líderes políticos por una puerta lateral. Gillard tropezó y perdió un zapato. Uno de sus guardias de seguridad la cubrió con sus brazos y la llevó hasta el coche cubriéndola de la multitud enfurecida.

El Día Nacional de Australia marca la llegada de la primera flota de colonos británicos en Sydney el 26 de enero de 1788. Muchos aborígenes llaman Día de la Invasión, porque la tierra fue habitada sin un tratado con los propietarios originarios.

Abbott parecía ser el blanco de los manifestantes, quienes le gritaban vergüenza y racista .

Después del incidente, la reacción de los manifestantes fue confusa, ya que algunos afirmaron que la policía los había atacado a ellos, y que Gillard y Abbott nunca estuvieron en peligro. También hicieron declaraciones contradictorias sobre quién tenía el zapato de Gillard y si sería devuelto o no.